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lunes, 7 de agosto de 2017

Palabras con sabor a ti


Sí, tal vez no sea de palabras cursis,
de ésas que se te pegan a la garganta para llegar al corazón.
Ya sabes que no es lo mío dejar escapar mis sentimientos de la jaula,
esos que muchos tienen a flor de piel
 recorriendo la dermis de pies a cabeza.

Pero hoy me da igual.
He conseguido comenzar a expresarme como para parar de golpe.
Sería brusco, violento, amargo....al contrario que tú,
más dulce que cualquier pastel que haya probado,
con sobredosis de azúcar y sal
que nunca viene mal para el estómago,
donde dicen que habitan mariposas con sed de tí
con ganas de comerte hasta tu parte más imperfecta.

Ah no, que tú de eso no tienes.
Que para mí eres perfectamente perfecto
y que cuando miro esos ojos color café
el brillo que reflejan me ciega completamente,
como estrellas radiantes en mitad de una noche oscura.

Y es que tus palabras alegran el día a cualquiera
por cortas o insignificantes que sean,
que no importa si son breves,
que mientras salgan de tu boca todo sabrá a gloria,
esas mariposas revoloteando en mi interior se volverán terremotos,
de los que no torturan,
de los que me hacen agarrarte las manos
y enlazar  mis dedos con los tuyos.

Y eso me encanta,
el vagar contigo por las calles
y si es necesario bailar bajo la lluvia 
mientras me susurras  palabras que hacen tiritar al corazón
que lo ponen a cien por hora,
que al mismo tiempo borran hasta su más profunda y lejana cicatriz.

Si Julieta nos viera la envidia correría por sus venas,
ella nunca tuvo la oportunidad de conocerte,
ni de tenerte,
y yo sí.

Quién me iba a decir que un buen día te ibas a fijar en alguien como yo,
que me sonreirías con picardía
provocando un nudo en mis cuerdas vocales,
que ibas a ser parte de mi vida...

Seguramente si me lo hubieran preguntado antes yo ya habría apostado por tí,
incluso en otra vida,
y es que esos besos de caramelo no se olvidan
ni cerrando los ojos, 
ni con alzheimer.

Quién me diría que ibas a estar con alguien como yo,
que tengo la cabeza del revés,
la mente en las nubes
 y el cuerpo porque lo tengo pegado al suelo que sino ya estaría volando.
Alguien con más sueños que realidades
con más defectos que virtudes

Porque eres mío y yo soy tuya,
porque de todo se aprende,
porque los recuerdos no se olvidan,
ni los momentos,
ni las palabras.

Porque he conseguido conquistarte a mi manera
y porque
sin comerlo ni beberlo
tú lo has hecho a la tuya.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.

lunes, 24 de julio de 2017

La vida es corta



Hoy me he despertado con ganas de decirte una cosa:

que las arrugas florecen como los tulipanes, 
que el tiempo va un pie por delante 
y que los relojes no se detienen, 
que no quieren pararse.

¿Quieres un consejo? Vive. Sin complejos, sin ataduras.

Cuando una puerta se cierra las ventanas se abren. Y aunque no lo creas, estás rodeado de oportunidades que nunca aprovecharás. Porque nos pasamos una vida entera preocupándonos por el ‘y si’, por el qué dirán, y al final perdemos el tren, como casi siempre haces tú.

Importan más las apariencias que la felicidad, el qué es lo correcto o qué no frente a las ganas de hacer lo que queramos. 

Así que vive, 
que nada es fácil, 
y nadie dijo que fuera a serlo.

Pero qué más da, importa lo de dentro, la mente fría y las ganas de revolucionar la primavera. 
La vida es corta, breve, se te escapa de las manos cuando cierras los ojos, así que lucha por lo que te hace feliz, por aquello que te revuelve el estómago.

Corre detrás de él, o de ella, besa lento, folla suave, con ganas, baila sobre los charcos y desafía a la luna y a la lluvia.

Ya sabes que los cobardes no me gustan, 
ni la gente negativa, 
así que sé fuerte, y ríe sin saber por qué, que no tengas que tener un motivo para sonreír al despertar, que al final estamos aquí de paso.

Aprovecha cada gota, cada cosquilla, cada viaje y cada nueva persona que aparecerá en tu vida, 
para que cuando seas viejo solo puedas decir ‘no me arrepiento de nada’

Porque no quiero a gente que cuente historias, 
quiero a gente que las viva. 

Así que vive, 
despacio, 
fuerte,  
de verdad.

Y sobre todo un consejo: vive por y para ti


Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.






lunes, 10 de julio de 2017

No eres para mí, ni yo para ti



Las tormentas ya me avisaron, que ni tus yemas delos dedos me acariciarían en verano.

Yo, mientras tanto, viví de un  sueño, de retenerte en mi habitación y esposarte a mi espalda.

Ya me advirtieron que no me mirarías como a ella, 
ni de reojo, 
que de tu boca no saldría, 
ni un te quiero, 
ni siquiera un ‘te echo de menos’.

Porque sí, porque no eres para mí,
porque soy adicta a los imposibles menos cuando te dan la espalda,
menos cuando apuñalan el corazón y desangran mis entrañas.

No soy para ti, lo supe cuando te vi con ella de la mano desde mi ventana, yo alimentándome de esperanzas hechas añicos y tu besando otras bocas.

Soy adicta a lo difícil, a pensar que podíamos ser ese nosotros que desde pequeña apunté en un diario extraviado, me vicié a tus mejillas el día que te cruzaste por mi camino, sin saber, que bajo esa camisa se escondía un amor que no era para mí.

Viviendo de burbujas que estallaron al verte pasar,
ni si quiera fuimos ni seremos ese cuento breve que estaría dispuesta a leer mil veces más.

Nada,
Nunca.

Los amores imposibles se aferran al recuerdo, te dan las buenas noches y cuando despiertas ya no están. 

Lo mismo ocurrió contigo, sin quererlo me vicié a ti desde el balcón, y qué bonitas vistas.

Y sí, llegó el día en que supe que lo nuestro no podía ser, pero no puedo evitar imaginarnos.


De amores imposibles se construye el mundo,
 y también mi corazón, 
ese que susurra en sueños tu nombre,
tu apellido 

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.



domingo, 25 de junio de 2017

A ti, que ya no estás (Carta a un ex)



No nos hace falta contar los segundos que han pasado, las risas que nos separan o las personas que nos distancian.

No lo necesito.

Fuiste pieza de mi puzzle, que ya no encaja ni a presión, que vive de sueños que ya no coinciden con los míos.

Gracias por haberme enseñado a llorar bien, fuerte, por haber bombardeado a besos mis entrañas.

Gracias por hacer que sintiera amor, ese algo que gente como tú temió alguna vez pero que  a mí me encanta.

Tú, mi travesura realizada preferida, has conseguido que aprenda a golpes, a palabras y sin libros, viéndote tartamudear, mentir, llorar o gritar.

Así, sin magia ni trucos te fuiste, o me marché yo. De aquello que construimos solo quedan los huesos y hoy somos dos extraños que no tienen el valor de mirarse a la cara.

Te odié más de una vez, otras veces pedí que volvieras arrepentido, ahora solo sonrío cuando alguien se llama como tú, después se me hace una bola en el estómago y de nuevo vivo.

Porque el tiempo pasa, las heridas cicatrizan y yo crezco, no a tu lado.

Tú, mi travesura realizada, me gusta llamarte así.

Hoy brillo más que nunca, tal vez me hiciste daño, o yo a ti, aprendí a querer sin barreras, a amar a fuego lento y a retener tu olor en mi cerebro antes de verte marchar.

Hoy te doy las gracias por haberme mostrado otro mundo que no es ni blanco ni gris, que tiene el color de tus mejillas y que, aunque ya no estés, sé que todo sigue igual.

Gracias por haberme hecho la persona que soy hoy,
y no,
no te odio, 
tampoco te tengo rencor.

Porque al fin y al cabo, al igual que alguien se enamora locamente de una persona, también tiene derecho a desenamorarse.

Sin embargo, también vengo a advertirte, que el día que me olvides por completo apareceré de nuevo en tu cabeza, porque a diferencia de ti, soy así, yo no duelo, yo marco, me quedo tatuada en tu piel y estómago y me esposas a tu pecho, queriendo o sin querer.

Simplemente gracias por todo, a ti,  Travesura realizada.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.