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domingo, 10 de diciembre de 2017

Papá


No sabría cómo empezar a expresarme, pero gracias, eternamente agradecida.

Gracias por ser el hombre de mi vida, 
desde siempre, 
desde que abrí los ojos por primera vez y te agarré fuerte con mi mano diminuta.

Tú siempre luchando contra dragones y acunándome cuando el miedo asoma.

El único capaz de hacerme llorar riendo, de sacar lo mejor de mí y ser sol en mitad de la tormenta.

Papá, 
cuatro letras pero eso que lleva dentro es demasiado grande como para caber en una palabra, 
pero sí en el corazón.

Gracias, por enseñarme a crecer bien, 
por enfadarte cuando era necesario, 
por ser guerrero, marinero, gigante y huracán.

Cuando dicen que nadie es imprescindible en esta vida, debo gritar que se equivocan. 

Porque padre solo hay uno, 
y si ese uno se va jamás vendrá otro que le sustituya, 
dejará un hueco en el pecho, 
un vacío en el estómago que solo esas personas indispensables e irremplazables saben crear.

Papá, aunque no sea de decírtelo mucho, estaría dispuesta a bajar la Luna por ti, comprarte estrellas y pelear con quien haga falta.

Gracias por conseguir esos abrazos que paran el tiempo y las penas, 
por tratarme como princesa pero enseñarme que también soy guerrera.

Por apoyarme y aconsejarme, por ser el único hombre de mi vida que no me hará daño.

Si me preguntasen qué quiero ser de mayor les respondería con tu nombre, 
porque personas así no se encuentran en todos lados, y sí, es de admirar.

Por todo esto y mucho más,

gracias,


papá.

domingo, 26 de noviembre de 2017

No me mereces


Hola, ya estaba tardando en pasarme por aquí.
Sé que tu boca me echa de menos, que tu estómago no ha digerido mi partida y que no has encontrado casa en otros labios.
Sé que has querido olvidarme pero no puedes, que soy esa herida que no cicatriza, un remate mal cosido y que he conseguido crear un agujero negro en tu pecho que no tiene intención de cerrarse.
Pero no, no pienso volver. Pero te advierto que esta nómada no se irá de tu cabeza hasta que la culpa se coma hasta las sábanas.
No se le puede cortar las alas al viento, tampoco a mi, que te di hasta los domingos y las ganas de revolucionar la primavera.
Maldito amor fantasma, ese que se escapaba de tu boca cada dos por tres, al que yo le sabía  a poco, y ahora llora en cualquiera esquina gritando mi nombre.
No me mereces, ni tampoco me merecías el día que me comiste los miedos. Y ahora que ves que el invierno llega, que el frío te ahoga y que no te sacia ninguna boca, vienes prometiendo castillos de papel, palabras torcidas y rosas muertas.
Ahora que me ha llevado la marea te das cuenta que lo que se pierde pocas veces se vuelve a ganar.
Te advierto que no pienso regresar a tus brazos, porque necesito a alguien que me necesite incluso a oscuras, alguien con quien los lunes sean menos dolorosos y que me haga querer la guerra para encontrar la paz bajo su lengua.
Ya estaba tardando en pasarme por aquí, pero no para hacer tus sueños realidad, para que aprendas a que los diamantes no se rompen, que dejo huella aunque no quieras, que no eres para tanto ni yo para tan poco.
Ojalá el invierno te hiele el corazón, para que la primavera vuelva con el amor a cuestas pero no de mi mano.

Porque no me mereces, ni ayer, ni nunca me merecerás.


lunes, 6 de noviembre de 2017

El día que te fuiste


Las presentaciones sobran, pero te daré una pista: soy esa chica a la que le rompiste el corazón, que jugando o no, lo hiciste añicos, y eso que nunca fue de hielo…hasta ahora.

Enero llegó sin avisar, tus buenos días se volvieron más fríos que el invierno, y así, sin darnos cuenta, eras polvo y yo viento, con la diferencia de que ni yo te arrastraba ni tú te dejabas llevar.

Creí haberlo sido todo, 
pero al igual que llega, el amor también se va, 
sin dejar una nota en la puerta y tú pidiendo a gritos su regreso.

El día que te fuiste llovió a mares en mi pecho. 
Nos dijimos tanto que creímos habérnoslo dicho todo, y una vez más nos equivocamos.

Siempre quise que me comieras el corazón despacio. Y que tu música me llenase de nuevo de aire los pulmones.

Respirarte fuerte, robarte el aliento con un beso de precisión quirúrgica. 
Agárrarte a mis vértebras, que pudieras usar mis costillas para escalar el romántico ambiente de aquellas noches en vela, aquellas en  las que teníamos prohibido de todo menos cerrar los ojos si no era para soñar despiertos….

Siempre lo quise, y basta que lo desees con todas tus fuerzas para que no vuelva nunca más.

Han pasado muchas cosas desde entonces, desde aquel mes frío de enero. 

Hemos cambiado los dos, y bastante... 
Pero una persona no cambia por si sola, cambia por las cosas que le pasan, 
y es ahí cuando me doy cuenta de lo que de verdad es importante, 
por lo que debo luchar, 
por lo que debo sonreir, 
y lo que debo dejar que cure el tiempo.

Como dijo Bob Marley, yo no era perfecta, ni tampoco lo eres, nunca lo seremos, pero si alguna vez fui capaz de hacerte reir, pensar dos veces, si admití ser humana y cometer errores…. no debiste dejarme ir.

El día que te fuiste me invadió de todo menos la alegría. 
Y ahora te miro desde mi ventana, un invierno más y trece mil quinientas noches sin dormir.


Cuántas cosas han cambiado desde entonces. 
Entre ellas yo, 
que de princesa poco y como guerrera la mejor. 

lunes, 23 de octubre de 2017

A mi 'yo' del futuro (el mensaje más sincero)


Siéntate que tenemos que hablar. 
Porque quiero leerte esa lista infinita de sueños que creaste antes de comenzar a crecer, esa que ni en el país de nunca jamas deja de existir.

Sabes quien soy yo, pero yo no sé quien eres tú. Se que llevas mi nombre, que naciste en invierno y que quieras o no nos parecemos más de lo que piensas, o eso creo.

No sé cuanto reíste ni cuanto lloraste en todo este tiempo que nos distancia, 
no sé si te has cambiado el color de pelo o si ya no vives en la misma calle que siempre. 
Simplemente no lo sé, y por eso quiero leerle, a la chica del futuro, la misma que está escuchando esto, todas las ambiciones que devoraron tu estómago en el pasado, y que seguramente que haya cumplido.

Que no sé quien ha desaparecido de tu vida pero me jugaría el cuello a que los que han venido después no han tenido nada que envidiar al pasado. 
O sí, recuerda que hablo sin saber. 
Y no. No me adelantes nada.

Ojalá seas feliz, y hayas hecho feliz a los demás con esa manera que tienes de hacer sentir bien, 
que hayas luchado por lo que has querido y que los ‘jamás’ nunca hayan invadido tu cuarto.

No sé si te habrán roto e corazón, 
y si lo han hecho estoy segura que ahora brillas más que nunca, 
que las perseidas a tu lado no son ni una llama, 
que no estás aquí de paso.

Espero que hayas sonreído hasta cuando llueven los problemas, çque tengas a tu lado a quien te quiera y que tengas amor para rato. 

Ojalá te hayas enamorado, 
porque cuando te enamoras se te ponen los ojos un poco más verdosos de lo habitual, 
y eso vicia.

Que hayas cumplido todos y cada uno de tus propósitos en la vida, y si no lo has hecho que no sea por no haber luchado con garras y dientes. 

Y que hayas llorado, 
de rabia, 
tristeza,
felicidad, 
porque es esa manera que tienes tú de sacar lo que llevas dentro para que no se haga tifón.

Quiero que te quieras de todas las formas posibles y en todos los idiomas, 
que crezcas, que vivas, que no te de miedo el ‘y si’…..

Ojalá no hayas cambiado y si lo has hecho que aún guardes tu esencia, 
ojalá no hayas dejado nunca de escribir, porque eso te hace sentir viva.

Querido yo del futuro, solo quería saludarte, 
presentarme una vez más ante ti, recordarte que una vez tuviste sueños 
y que ojalá aún sueñes despierta.

Que nunca es tarde, y que si es tarde, lo bueno se hace esperar.

Querido yo del futuro, sea lo que sea que hayas hecho, gracias.