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lunes, 19 de junio de 2017

La amistad se mide en sonrisas

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.


Llegaste a mi vida sin saberlo, sin ningún motivo, puede que lo recuerde o simplemente pasó sin más.

El tiempo puso a todo el mundo en su lugar, y tú, decidiste hacerme cosquillas desde el otro lado del sofá, decidiste quedarte a mi lado, y yo al tuyo, multiplicando por tres las alegrías y dividiendo los malos tragos por la mitad.

Hoy, un día cualquiera, un lunes cualquiera. Recuerdas quiénes se aferraron a ti y no te sueltan ni a patadas, y también los que decidieron saltarse el semáforo y mirar para otro lado.

Hay tres cosas esenciales para que se pueda sobrevivir: la comida, el agua y los verdaderos amigos.
No se necesita nada más, tan solo una mano abrazándote en los días malos, sonrisas sin saber por qué, saltar sobre la cama o una batalla de risas improvisada en mitad de la calle.

Te aseguro que una verdadera amistad es capaz de romper puentes, complejos y vencer al miedo.
El aroma que desprende hace que te revoluciones, que saltes en paracaídas, que viajes, que vivas de verdad.

Es el ingrediente secreto de una fórmula que ni siquiera yo, rodeada de vivos vivientes, soy capaz de resolver.

Se puede vivir sin muchas cosas pero no sin el amor a un amigo, porque también se ama a los amigos, porque también se llora por ellos, se ríe gracias a ellos.

Huelen a playa y tierra, a fiesta, a cuchicheos y a resacas de domingo, saben a adrenalina y se pueden tocar.

También hay gente que juró un para siempre y hoy no está, o yo no la veo. Sin embargo, sonrío y brindo por aquellos  que aprecio, y aunque algunos sean de no hace mucho tiempo, sé que seguirán ahí, a lo largo del camino.

Seguramente te salten las lágrimas porque aquí y ahora cuando te das cuenta de que la amistad no se mide por el número de saludos que das, sino por el número de sonrisas que te pueden sacar al día.

Porque hasta los lunes pueden ser buenos si te rodeas de aquellos que te hacen sentir vivo.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.




viernes, 16 de junio de 2017

Esto es para ti


Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.

Hola
¿Qué desea?
No sé a quién estoy llamando, solo quiero darle un mensaje a esa persona o a esas que en su día no supieron valorarme.
Le paso.


Hola, no sé con quién hablo, es más, prefiero no saberlo y quedarme con la intriga, que en mi imaginación revoloteen caras conocidas, pero que no llegue nunca a saber de quién es la voz al otro lado del teléfono.

Si estoy aquí y ahora hablando contigo es que no me llegaste a conocer DE VERAD.

Si lo hubieras hecho estarías hoy a mi lado, tomaríamos algo en un bar, reiríamos, nos enamoraríamos, seguiríamos con una bonita amistad, quién sabe. Estarías.

Sin embargo decidiste patear la realidad, escalar por mi autoestima y hacerte creer que era una simple roca, que no piedra en el camino, roca, que son más feas, más toscas, más duras….

Si supieras cómo ha cambiado mi vida en este tiempo te sorprenderías. Quizás pensabas que iba a estar mal, que lloraría, que me quedaría en la cama y que saquearía la nevera a mitad de la noche. No te niego que fue duro, pero río y sonrío, viajo, gusto, quiero, disfruto.

Qué pena que no supieras lo que tenías delante, y detrás, rodeándote con los brazos, qué pena que pensaras que quizás estaba demasiado gorda, o demasiad delgada, que no era lo suficientemente guapa, que era muy alta, muy baja. 

No te gustaba mi carácter, era pesada o quizás pasota, que no me quería a mi misma o que me quería demasiado. Todo eran excusas, te fuiste sin razones, con motivos falsos que ni tú te creíste.

Pero hoy solo quería decirte lo típico de ‘no sabes lo que te has perdido’, porque la vida da tantas vueltas que ahora quizás eres tú el que o la que llora. Desprendo adrenalina, valgo más que cualquier báscula, me miro al espejo y brillo, tengo a los que merecen la pena…..

Si estoy hablando contigo es que tú no supiste valorarme, y ahora eres a quien le come la rabia….pero chico, o chica, ya es demasiado tarde.

Solo quería repetirte que estoy bien, verdaderamente bien, y si no lo estoy del todo, créeme que lo estaré, eso que no te quepa duda.

¿Desea hablar con alguien más?
Sí.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.




jueves, 15 de junio de 2017

Kilómetro 'pero'

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.


Tengo sueños que vuelan en clase turista y que tiene complejo de avión con tal de ver desde las alturas.

Punto y seguido, adiós a los frenos, ni siquiera los kilómetros les asfixian.

Kilómetro pero, números que se dan la mano y que separan miradas que queman, y también sueños, y metas.

Supuestamente  las ganas pegan palizas a la distancia, crean puentes invisibles sobre las olas y se atreven a cruzar hasta Las Bermudas.

Kilómetros que duelen y  acobardan, carreteras que asesinaron amores y vidas de papel.

Dicen estamos conectados a cualquier otra persona del planeta con solo 5 intermediarios, eso es que quizás la distancia no es tan grande y sí nuestra cobardía. Que preferimos dar cuatro pasos y tener el mundo a nuestros pies, en lugar de cruzar la calle y subir la escalera.

Kilómetro pero, porque los kilómetros son las excusas más traicioneras que escupen las bocas. Distancia es esa palabra que reventa los tímpanos cada vez que se susurra, la Kriptonita de los cobardes, el lucifer que merodea por tu ventana.

Kilómetro pero, porque el pero es en lo primero que se piensa, que revuelve el estómago y se vomita poco después. La distancia impide besos, abrazos, sonrisas, nuevas metas, la distancia encarcela mentes creativas,  la distancia son solo cifras, que no ausencia.

Tengo sueños que tienen miedo al mar, que se suben a un maletero y o bajan hasta que los ves llorar de alegría.

Ganas, que no miedo, números, que no bozales.

Kilómetro pero, dragón y gusano, ese ‘algo’ que se morirá de celos cuando te vea en la otra orilla.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.




La "media naranja"


Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.

“Buenos días princesa…”

Espera, para el carro, escúchame a mí.

Desde que nacemos hasta que morimos nos comen la cabeza con eso de la media naranja, tu otra mitad Si, media y naranja, espero que no quieras solo conformarte con una fruta.

Supuestamente es esa persona que un día te complementa, con la que te chocarás en el pasillo , que te ayudará a recoger del suelo los apuntes que te ha tirado, esa que es tú pero en otro cuerpo, que te cuida….blablablá.

Si todo fuera tan sencillo iríamos al súper a buscar nuestro compañero de toda la vida, ¿una naranja? ¿Y encima media? Si ya que estás exprímela hasta el final, hazte un zumo si quieres, yo es que soy más de fresas.

Pero  me gusta el naranja, mi habitación en naranja, la gente se pone el pelo naranja, hay paraguas naranjas, loros, casas, coches naranjas….

Si realmente estás buscando a una persona creo que lo último que necesitas es ‘idealizar todo eso de ‘ella/el parte que te faltaba’. A ti si que te falta un tornillo.

porque te aseguro que la vida no es como el cuento de la cenicienta y que nadie te despertará a los 100 años con un morreo de película.

Y si no aparece, o tarda, ¿qué pasa? No necesitas a nadie tirando de tu corazón para ser feliz,  lo último que debes hacer es esperar cual imbécil a que esta aparezca por arte de magia, que siete enanitos os hagan la ola y las perdices pongan vuestro punto y principio a una historia duradera.
Buadj. 

Pero espera, para el carro.

De tantos millones de personas, Te digo yo que hay alguien exactamente como tú y no se encuentra en la sección de frutas, alguien que solo te querrá tanto como tú, la otra mitad que dices que necesitas.

Prepara una cita especial, pizza, pasta, como si quieres pegarte el festín de tu vida. Exprime la vida, ponte el pijama, ve al espejo y conócela. 

Te presento a tu otra mitad, esa media naranja que ni es fruta ni tiene el color de mi habitación.

Lo siento bonitas, no lo habéis conseguido.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.