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lunes, 16 de octubre de 2017

Lo que nunca me atreví a decirte


Tengo los nervios encerrados en el armario porque ya se han apoderado de mi bastantes veces.

La lengua me tiembla, mis labios dudan y la voz no sé si saldrá tal y como quiero, y menos aún las palabras.

Recuerdo cuando para ti era la única persona capaz de callar a los lobos de tu estómago, que me merendabas encima de la mesa y después presumías de menú en sueños. No me olvido de esas noches en las que nos amábamos tanto que era difícil distinguirnos de las sábanas.

Y aquí seguimos, igual que siempre, que me sigues mirando mientras te tiemblan las piernas, que no se sabe si esto cambiará alguna vez.

Por algo odio el tiempo, siempre está la duda de  con qué te sorprenderá a la vuelta de la esquina ese maldito necio.

Así que aprovecho para decirte todo lo que en sus día no te dije, lo que no me atrevo a contarte ni con los ojos cerrados, ni tú dormido, eso que se me anuda en el cuello y me frena el corazón.

Tengo el vicio de hacer todo de golpe, de que me dé igual lo que pase después.

Y ahora, la adrenalina me consume porque me he dado cuenta de que lo intentaría por ti cien o hasta mil veces si hiciera falta, te pediría unos segundos de tu vida, hasta incluso te afirmaría lo evidente, que te quiero sin pensar en lo que vendrá después.

Te quiero en silencio porque no encuentro otra forma de hacerlo sin que se me note demasiado, porque perdí el sentido de la valentía en el camino, porque tengo miedo a tenerte y después perderte sin más.

Voy a capturar nuestra historia en tan solo un segundo para guardarla en mi álbum de recuerdos por si decides salir por la puerta.

Una vez me contaron que el amor iba en un pack, dos por uno, dolor y felicidad por amor. Difícil elección para aquellos que lo temen.

Aquellos como yo, pero que cuando encuentran a personas como tú, se les forma una sonrisa en la cara y les da igual el sufrimiento.

Quiero ser  solo tuya todo el tiempo que nos permitan y sobre todo y más importante, dime que a pesar de todo, por mucho que pasen los años seré algo en tu vida.


Que ojalá después de decirte esto me vengas, me mires, me sonrías y digas que tú también me necesitas. 

lunes, 2 de octubre de 2017

¿Crees en el destino?



¿Crees en el destino?
Yo no.

Cuenta la leyenda que todos y cada uno de nosotros tenemos un final escrito, un camino predeterminado y un número de personas concretas que se pasarán por nuestra vida.

Cuenta la leyenda que aquellos destinados a conocerse están conectadas por un hilo rojo que se estirará hasta el infinito pero que nunca llegará a romperse.

Pero que no le cuenten cuentos a quien sueña despierta.

Por eso me atrevo a decir que no creo en las cosas pre escritas, más bien me parece que todo pasa porque uno se concentra tanto y empeña en que pasen así.

Me gustan las casualidades, lo inesperado, que no tengas que dar explicaciones a la vida por cagarla más de una vez o salirte de la carretera, que los amores predestinados son los padres, que nadie está aquí de paso.

Todo pasa porque sí, porque cuando alguien llora otros están riendo, cuando alguien se enamora otros están sufriendo por amor, pero que no me digan que tengo una etiqueta clavada en la espalda, que no me digan que nadie decide por mí.

Cuenta la leyenda que hasta lo más insignificante puede cambiarte la vida en su segundo, que un día estás abajo y de nuevo vuelves a subir, que los giros de 180 grados son adictivos solo porque tú quieres que así sean.

Y sí, seguro que os preguntaréis por qué pasan algunas cosas que pasan. Y yo no tengo la respuesta, si la tuviera sería porque tengo el manual de instrucciones sobre mis hombros, y prefiero improvisar riendo.

¿Crees en el destino?

Yo no. Creo en mí, en ti, en que del esfuerzo se saca la gloria, que todo cambia, desaparecen vuelve a aparecer.

Creo que el amor es la cosa, pro llamarlo de alguna forma, más impredecible de todos. Así que no me cuenten historias en las que algo está destinado a pasar. Porque luego estoy yo. Que rompo esquemas, hilos rojos y por qués.

Que nadie te diga que eso pasa porque tiene que pasar, que estamos aquí para algo más que caminar con los ojos vendados.



lunes, 18 de septiembre de 2017

Gracias a ti (Especial 50k)


Las mejores ecuaciones se descubren partiendo de cero, igual pasa con las personas (Paula González)

Me di cuenta que todos somos especiales de alguna forma (Natalia)

Yo era atea, hasta que me sonreíste y no supe a quién agradecer. (Alba Valderrama) 

Porque no siento esa chispa al besarte, sino toda la central eléctrica. (Twentysix)

Porque sin la oscuridad, la luz es ridícula. (Gerardo Coronil Cantero)

Quiero para el tiempo contigo a ritmo de carcajada (María Victoria Ponce Bordón)

Mirarte y darme cuenta que cada sonrisa es un huracán...(Ambar Almonte)

Y os aviso, que nadie se prive de la octava maravilla del mundo que supone ser su boca. (Camila Oliva)

Tú y esa picardía tuya que me tienta a pecar,
 me amarra, me llena, me llama, me encanta. (Daniela Castro Vizcaíno)

Como cuando coges la copa y retumbas tu risa en ella (Anónimo)

Porque cuando estás conmigo los miedos se disfrazan de ‘te quieros’ (Elisa Bustos) 

Y en ese momento, al volver a mirarte a los ojos, me di cuenta que cuando nos besábamos, en realidad buscábamos juntar nuestras almas. (Pilar Soto)

Me he acabado enamorando de tu forma de convertirte siempre en todos mis puntos de partida y ser aun así todos mis destinos. (Luu)

Sin embargo, no era necesario cortarle las espinas a las rosas para poder amarlas sin salir perjudicado (Alba García Ferrín)

Estaba claro; No iba a funcionar, Tú me llamabas pequeña, Yo siempre me creí una gran mujer. (Laura Pérez)

No seré lo que quieres, pero soy más de lo que mereces.  (Belén Micheli)

Un mar de promesas rotas y susurros de papel. (Jorge Joan Ortega)

Besos sin fin,  lágrimas ahogadas; y en el desenlace final, un te quiero intermitente. (Inma García Cánovas)

­­ Y chico, que el barco se hunde y yo sigo sin querer bajarme. (Omi Diss)

No sabía que se podía extrañar tanto un lugar del que querías huir (Íngrid Rueda)

¿Qué haremos cuando lleguemos al punto en el que cualquier tiempo pasado fue mejor? (IdoiaaGineer)
¿Qué tal si volvemos, a mirarnos de frente, a respirar sobre tu almohada, o a gritar cuando haga falta? (Paula)
¿Y ahora con qué voy a soñar si he sido tan feliz despierto? (Bryan Berruecos Martínez)

Maldita manía la mía la de recordarte y matarme por dentro. Malditas ganas de seguir comiéndote a besos. (Loren r.)
A veces es llorar o que el dolor te consuma (Héctor Espinosa)

Pero he de salir a flote, sobrevolar Madrid al atardecer, crecer, sentir, seguir…. (Yurena Jiménez)

Cómete el mundo con tu risa. (Claudia Brizzi)
Pero sobre todo vive, porque cuando las arrugas puedan contigo, tendrás la vida tatuada en la piel. (Olalla R.)

Recuerda que hay que ser feliz en el camino, no al final (Antonio Javier Castaño)

Somos tan fuertes como queramos y tan débiles como nos permitamos ser. (Linda Andrade)

Solo sabes que estás en el camino correcto cuando pierdes la necesidad de mirar atrás. (Gerardo Coronil Cantero) 

El placer calla bocas (Lourdes Díaz)

Así que permítete ser tú de cabeza a pies, en inglés y chino. (Marta l.Rueda)

Solo así aprenderás a quererte, y a que te quieran. Con besos de caramelo, como tanto te gustan a ti. (David Lixx)

Y mientras escribe, lee, traza letras sinsentido, prosa o versos, llega dentro con palabras. (Carla Romina)

Que el estómago se te revuelva al escuchar mi voz. (Joana)

Poder tocar otras almas usando sólo la mía, eso es para mí la poesía (Sergio Puerta Martínez)

Solo te pido, deja vivo un pedazo de mí para creer que si podré empezar de nuevo…(Anita Moya)

Porque La felicidad es efímera, de ti depende cuanto tiempo dura. (Lucía De Los Santos)

Caer y levantarse es el único pilar fundamental del arte. (Andrea López Claros)


¡GRACIAS A TODOS Y A TODAS, TANTO A L@S QUE HABÉIS PARTICIPADO COMO A L@S QUE NO. GRACIAS A TODOS ESOS 50.000 SEGUIDORES EN YOUTUBE, SIN VOSOTR@S NO SERÍA ESTO POSIBLE!


Att: Irene Jotadé

lunes, 4 de septiembre de 2017

Todo verano tiene su historia, la mía fuiste tú.


El verano me dio tu corazón, septiembre se encargó de devorarlo.

Un junio que prometía, que saludaba desde la otra orilla con su risa habitual.

O quizás fuiste tú,
que me amarraste a tu cuello en plena hoguera,
bajo la luna,
estrellas testigo de tanta chispa, de los besos robados.

El calor no supo separarnos en ese tiempo, ni si quiera yo me atrevía a irme.
Porque todo verano tiene su historia, o eso dicen. Lo nuestro no sé si se quedó en un ‘Erase una vez’ o acabamos comiéndonos perdices, y a nosotros mismos.

Mi historia fuiste tú.

Esa piel tostada no se olvida, ni los hoyuelos que te salen al sonreír, ni los ojos verdes.
Las algas te hacían competencia, pero ni el mismísimo alcohol un 31 de agosto era capaz de hacerme olvidarte. 
Tampoco quiero.

Sería bastante idiota haberme hecho adicta a ti para después querer desintoxicarme.

Y repito que no quiero.

No sé si te besaron otras bocas, no me imagino si tus mejillas fueron de unos dientes que no son los míos.

Si de algo estoy segura es de lo que vieron las perseidas aquella noche, que tampoco quiero ponerle nombre ni apellido, que solo me importa lo que siento en el estómago cuando te ríes.

Todo verano tiene su historia. Todo el mundo tiene su propia historia, o eso me han dicho.

Las de algunos son entre las olas, ante la sombra de un abeto o en mitad de un pueblo perdido con amigos. Nosotros dos dispuestos a encontrarnos como lo hacen la espuma y la arena antes de desaparecer sin dejar rastro.

Y aquí estoy, volviendo a una rutina que me come, que me arranca cada lunar, esos que contabas antes de irte.

Y tal y como vino, septiembre también se va, 
y octubre y todo un año.

Lo único que se aferra a mi pecho es tu olor a vainilla y las ganas de besarte un poquito más.


Todo verano tiene su historia. La mía lleva tu nombre tatuado en la piel.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.