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lunes, 6 de noviembre de 2017

El día que te fuiste


Las presentaciones sobran, pero te daré una pista: soy esa chica a la que le rompiste el corazón, que jugando o no, lo hiciste añicos, y eso que nunca fue de hielo…hasta ahora.

Enero llegó sin avisar, tus buenos días se volvieron más fríos que el invierno, y así, sin darnos cuenta, eras polvo y yo viento, con la diferencia de que ni yo te arrastraba ni tú te dejabas llevar.

Creí haberlo sido todo, 
pero al igual que llega, el amor también se va, 
sin dejar una nota en la puerta y tú pidiendo a gritos su regreso.

El día que te fuiste llovió a mares en mi pecho. 
Nos dijimos tanto que creímos habérnoslo dicho todo, y una vez más nos equivocamos.

Siempre quise que me comieras el corazón despacio. Y que tu música me llenase de nuevo de aire los pulmones.

Respirarte fuerte, robarte el aliento con un beso de precisión quirúrgica. 
Agárrarte a mis vértebras, que pudieras usar mis costillas para escalar el romántico ambiente de aquellas noches en vela, aquellas en  las que teníamos prohibido de todo menos cerrar los ojos si no era para soñar despiertos….

Siempre lo quise, y basta que lo desees con todas tus fuerzas para que no vuelva nunca más.

Han pasado muchas cosas desde entonces, desde aquel mes frío de enero. 

Hemos cambiado los dos, y bastante... 
Pero una persona no cambia por si sola, cambia por las cosas que le pasan, 
y es ahí cuando me doy cuenta de lo que de verdad es importante, 
por lo que debo luchar, 
por lo que debo sonreir, 
y lo que debo dejar que cure el tiempo.

Como dijo Bob Marley, yo no era perfecta, ni tampoco lo eres, nunca lo seremos, pero si alguna vez fui capaz de hacerte reir, pensar dos veces, si admití ser humana y cometer errores…. no debiste dejarme ir.

El día que te fuiste me invadió de todo menos la alegría. 
Y ahora te miro desde mi ventana, un invierno más y trece mil quinientas noches sin dormir.


Cuántas cosas han cambiado desde entonces. 
Entre ellas yo, 
que de princesa poco y como guerrera la mejor. 

lunes, 23 de octubre de 2017

A mi 'yo' del futuro (el mensaje más sincero)


Siéntate que tenemos que hablar. 
Porque quiero leerte esa lista infinita de sueños que creaste antes de comenzar a crecer, esa que ni en el país de nunca jamas deja de existir.

Sabes quien soy yo, pero yo no sé quien eres tú. Se que llevas mi nombre, que naciste en invierno y que quieras o no nos parecemos más de lo que piensas, o eso creo.

No sé cuanto reíste ni cuanto lloraste en todo este tiempo que nos distancia, 
no sé si te has cambiado el color de pelo o si ya no vives en la misma calle que siempre. 
Simplemente no lo sé, y por eso quiero leerle, a la chica del futuro, la misma que está escuchando esto, todas las ambiciones que devoraron tu estómago en el pasado, y que seguramente que haya cumplido.

Que no sé quien ha desaparecido de tu vida pero me jugaría el cuello a que los que han venido después no han tenido nada que envidiar al pasado. 
O sí, recuerda que hablo sin saber. 
Y no. No me adelantes nada.

Ojalá seas feliz, y hayas hecho feliz a los demás con esa manera que tienes de hacer sentir bien, 
que hayas luchado por lo que has querido y que los ‘jamás’ nunca hayan invadido tu cuarto.

No sé si te habrán roto e corazón, 
y si lo han hecho estoy segura que ahora brillas más que nunca, 
que las perseidas a tu lado no son ni una llama, 
que no estás aquí de paso.

Espero que hayas sonreído hasta cuando llueven los problemas, çque tengas a tu lado a quien te quiera y que tengas amor para rato. 

Ojalá te hayas enamorado, 
porque cuando te enamoras se te ponen los ojos un poco más verdosos de lo habitual, 
y eso vicia.

Que hayas cumplido todos y cada uno de tus propósitos en la vida, y si no lo has hecho que no sea por no haber luchado con garras y dientes. 

Y que hayas llorado, 
de rabia, 
tristeza,
felicidad, 
porque es esa manera que tienes tú de sacar lo que llevas dentro para que no se haga tifón.

Quiero que te quieras de todas las formas posibles y en todos los idiomas, 
que crezcas, que vivas, que no te de miedo el ‘y si’…..

Ojalá no hayas cambiado y si lo has hecho que aún guardes tu esencia, 
ojalá no hayas dejado nunca de escribir, porque eso te hace sentir viva.

Querido yo del futuro, solo quería saludarte, 
presentarme una vez más ante ti, recordarte que una vez tuviste sueños 
y que ojalá aún sueñes despierta.

Que nunca es tarde, y que si es tarde, lo bueno se hace esperar.

Querido yo del futuro, sea lo que sea que hayas hecho, gracias.




lunes, 16 de octubre de 2017

Lo que nunca me atreví a decirte


Tengo los nervios encerrados en el armario porque ya se han apoderado de mi bastantes veces.

La lengua me tiembla, mis labios dudan y la voz no sé si saldrá tal y como quiero, y menos aún las palabras.

Recuerdo cuando para ti era la única persona capaz de callar a los lobos de tu estómago, que me merendabas encima de la mesa y después presumías de menú en sueños. No me olvido de esas noches en las que nos amábamos tanto que era difícil distinguirnos de las sábanas.

Y aquí seguimos, igual que siempre, que me sigues mirando mientras te tiemblan las piernas, que no se sabe si esto cambiará alguna vez.

Por algo odio el tiempo, siempre está la duda de  con qué te sorprenderá a la vuelta de la esquina ese maldito necio.

Así que aprovecho para decirte todo lo que en sus día no te dije, lo que no me atrevo a contarte ni con los ojos cerrados, ni tú dormido, eso que se me anuda en el cuello y me frena el corazón.

Tengo el vicio de hacer todo de golpe, de que me dé igual lo que pase después.

Y ahora, la adrenalina me consume porque me he dado cuenta de que lo intentaría por ti cien o hasta mil veces si hiciera falta, te pediría unos segundos de tu vida, hasta incluso te afirmaría lo evidente, que te quiero sin pensar en lo que vendrá después.

Te quiero en silencio porque no encuentro otra forma de hacerlo sin que se me note demasiado, porque perdí el sentido de la valentía en el camino, porque tengo miedo a tenerte y después perderte sin más.

Voy a capturar nuestra historia en tan solo un segundo para guardarla en mi álbum de recuerdos por si decides salir por la puerta.

Una vez me contaron que el amor iba en un pack, dos por uno, dolor y felicidad por amor. Difícil elección para aquellos que lo temen.

Aquellos como yo, pero que cuando encuentran a personas como tú, se les forma una sonrisa en la cara y les da igual el sufrimiento.

Quiero ser  solo tuya todo el tiempo que nos permitan y sobre todo y más importante, dime que a pesar de todo, por mucho que pasen los años seré algo en tu vida.


Que ojalá después de decirte esto me vengas, me mires, me sonrías y digas que tú también me necesitas. 

lunes, 2 de octubre de 2017

¿Crees en el destino?



¿Crees en el destino?
Yo no.

Cuenta la leyenda que todos y cada uno de nosotros tenemos un final escrito, un camino predeterminado y un número de personas concretas que se pasarán por nuestra vida.

Cuenta la leyenda que aquellos destinados a conocerse están conectadas por un hilo rojo que se estirará hasta el infinito pero que nunca llegará a romperse.

Pero que no le cuenten cuentos a quien sueña despierta.

Por eso me atrevo a decir que no creo en las cosas pre escritas, más bien me parece que todo pasa porque uno se concentra tanto y empeña en que pasen así.

Me gustan las casualidades, lo inesperado, que no tengas que dar explicaciones a la vida por cagarla más de una vez o salirte de la carretera, que los amores predestinados son los padres, que nadie está aquí de paso.

Todo pasa porque sí, porque cuando alguien llora otros están riendo, cuando alguien se enamora otros están sufriendo por amor, pero que no me digan que tengo una etiqueta clavada en la espalda, que no me digan que nadie decide por mí.

Cuenta la leyenda que hasta lo más insignificante puede cambiarte la vida en su segundo, que un día estás abajo y de nuevo vuelves a subir, que los giros de 180 grados son adictivos solo porque tú quieres que así sean.

Y sí, seguro que os preguntaréis por qué pasan algunas cosas que pasan. Y yo no tengo la respuesta, si la tuviera sería porque tengo el manual de instrucciones sobre mis hombros, y prefiero improvisar riendo.

¿Crees en el destino?

Yo no. Creo en mí, en ti, en que del esfuerzo se saca la gloria, que todo cambia, desaparecen vuelve a aparecer.

Creo que el amor es la cosa, pro llamarlo de alguna forma, más impredecible de todos. Así que no me cuenten historias en las que algo está destinado a pasar. Porque luego estoy yo. Que rompo esquemas, hilos rojos y por qués.

Que nadie te diga que eso pasa porque tiene que pasar, que estamos aquí para algo más que caminar con los ojos vendados.