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lunes, 21 de noviembre de 2016

Bésame

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.


Cómeme los miedos y vomita poesías en mi espalda.
Acaríciame como si quisieras arrancarme la ropa de un mordisco.
Atrevéte a mirarme a los ojos, sin ponerte nervioso
Bésame.
Deja que te examine de arriba abajo para después suspirar.
No tengas miedo de decirme que esa falda ajustada que llevo es tu favorita.
Quiero tocarte el pelo, agarrarte los pulmones para demostrarte que sin mi no puedes respirar.
Que quizás se te haga cuesta abajo la vida si no me ves pasar por tu ventana.
Bésame,
No dejemos que el miedo se apodere de la carne, ni del músculo ese que tenemos en el pecho.
Que aprendí a patear mis pesadillas sin darme cuenta.
No soy una cobarde, así que bésame.
Bésame porque me da igual lo que pase después,
Que si vuelves o te vas ya será cosa mía.
No quiero cobardes en mi vida.
También aprendí hace tiempo que si todo pasa es por algo,
Que si pierdo el bus es porque debería ir en bici,
Que si me caigo es porque debería estar rebozándome en los charcos.
Bésame.
No te lo voy a repetir más veces. Sé que quieres.
No dejes que la mente maquine demasiado, no dejes que las normas se te anclen a las costillas, porque no quiero cobardes en mi vida.
Dejarse llevar es una buena y bonita e idea, te digo yo que no mucha gente lo hace. Piensan demasiado, se cohíben, y yo solo quiero ahora mismo comerte el cuello.
Porque me da igual todo.
Que mis piernas bailan solas sin darles cuerda, porque solo piensan en subirse encima de ti.
Bésame, como si fuera la última vez aun sabiendo que volveremos a vernos.
Porque te tengo la comida preparada y está sobre la cama.
No quiero gente cobarde en mi vida.

Así que bésame.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.

lunes, 24 de octubre de 2016

El parto




Como una nana, melodía dulce que le acunaba en un suspiro. Suave, una manta de agua y el calor arropándole las entrañas. La piel de pollo  y un cosquilleo dulce hasta el dedo gordo del pie derecho. Dormía, descansaba como si nunca lo hubiera hecho, unos ojos entrecerrados y el canto de la respiración haciendo de sonajero. Calma, se movía agazapado pero ligero, sonreía tímidamente, y mientras flotando en un mar de paz.

Y de repente todo cambió. La claridad se tornó negra opaca, frío, un llanto afilado, el miedo acuchillando los tímpanos, lágrimas de acero. Dolor, mucho dolor, la presión anidando en el pecho y una explosión. Tenía miedo, oscuridad y tinieblas.

Gritos desde fuera y un llanto que desgarraba la garganta. Balas de sangre atravesándole el cuerpo, un cuello asfixiado y maltratado. La falta de aire decidió asustarle un poco más. Y de nuevo un lloro seco y acuchillado por la luz.

El temblor de su cuerpo le zarandeó varias veces, oprimiendo la cabeza y golpeándolo contra cualquier marea. Lloró, lloró mucho, lloró tanto que las cuerdas vocales querían salir de aquel infierno.

Y todo volvió a ser paz. Miles de ojos posándose sobre él y sonrisas dulces y acogedoras. Sintió algo suave arropándole, esta vez no era de agua. Un escalofrío recorrió su cuerpo y no pudo evitar llorar de nuevo. Pero la paz  y la calma se habían asentado en aquella sala dejando paso al calor maternal.

Una cuna de deseos y sus dedos enroscados. Sonrió aún sin haber movido un párpado, soltó una mueca de alivio y de hambre, se enredó un poco más en aquella manta suave y durmió hasta que los pulmones dejaron de resonar.

La chica lloró y lo abrazó fuertemente. Las piernas le temblaban y un sollozo metralleta apuntó a cada asistente. Pero allí nadie movió dedo, y aquel pequeño descansó para siempre, dejando a una madre traumada por la vida, agonizando de dolor y por las heridas, esperando a que aquel puñal que le había lanzado el destino dejara intactas sus costillas.

Y de nuevo todo fue calma y tortura, paz y guerra, pack en uno de amor y odio, de miedo y lloro. Aquellas lágrimas eran los restos de un volcán en erupción que no tan cansado fue obligado a olvidar, y a seguir.




domingo, 9 de octubre de 2016

A mi 'yo' del presente

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.

Cuando de pequeños nos preguntaban qué queríamos ser de mayor, siempre decíamos un montón de locuras inimaginables.

Ahora voy veo un sinfín de caras serias merodeando por las calles en traje y corbata, pies con prisa en el metro, miradas perdidas hasta que suena un teléfono.

Y es que me he dado cuenta que los cerebros de la gente al crecer se vacían con los años, que esos cohetes en la cabeza ya se han apagado. Que los mayores tienen miedo a hacer el ridículo por pensar más en los demás que en ellos mismos.

Hoy en día estar en la oficina es lo correcto, no llegar tarde o dar explicaciones de tu propia vida. Que si no piensas igual te vuelves raro, que no está permitido soñar en ese vertedero de sueños que llaman ciudad.

Con lo bien que saben las ambiciones, es un sabor a fresas con nata que te acaricia la autoestima.

Por eso quiero decirle a mi yo del pasado que ha hecho bien en seguir pintando corazones en la pared, en hacer oídos sordos a todas esas barreras verbales. Que estoy orgullosa de que nunca se diera por vencida, ni cuando las piernas flaquean o las lágrimas deciden revelarse.

A mi yo del futuro le escribiría un montón de proyectos que tengo en mente y que espero que haya cumplido para entonces. Que quiero que le hayan salido arrugas de tanto reír con personas especiales, y de tanto llorar por tantas lecciones. Que quiero que cuando sea anciana pueda decir ‘hice todo lo que quise, cumplí todos mis sueños’

La vida es color, por eso le digo ahora a la chica del presente, la misma que está escribiendo estas palabras, que tinte la vida de arcoíris, que sea rebelde y que no deje que nada ni nadie la ate. Que si no hace algo que le llene jamás será feliz del todo. Por eso la vuelvo a decir que no deje de caminar hasta el final, que siga siendo esa persona que quiso ser, y que para cuando se dé cuenta, vea que ha tenido la suerte de poder llorar riendo.

Que aproveche cada segundo como si fuéramos a desaparecer mañana y que le de igual todo.

Porque la vida es luz, es respirar y cerrar los ojos, es tirarte en paracaídas sin saber donde vas a aterrizar, es adrenalina pura, es risa y llanto…
Y que para cuanto te vuelvan a preguntar ¿Qué quieres ser de mayor? Puedas decir, feliz.

Porque yo en su día dije que quería ser astronauta y hoy creo que lo he cumplido, mi mente está más en las nubes que en la cola del cine.

Porque la felicidad no es una meta, sino un estilo de vida.


¿Y tú? ¿Qué quieres ser de mayor?

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.




Más vídeos en: Irene Jotadé


miércoles, 7 de septiembre de 2016

SOY

Soy fría porque el sol me hizo bullying desde las alturas.



Soy hija del capitán de los siete mares, de las siete lágrimas que derramaron un par de sirenas borrachas, intoxicadas por el ginebra antes del polvo bajo las olas.

Soy de esas chicas que quizás conozcas o que nunca llegues a conocer del todo, porque no me deje, porque lo intente pero se me anude la garganta.

Soy.
No somos.
No quiero ser contigo, 
quiero ser para mí.

Soy pequeña porque aún me río cuando veo aviones de papel cruzar la calle, porque juego en ese columpio olvidado por la edad.

Fui, soy y seré biblioteca hasta que las letras me ahoguen durmiendo. Que gritaré todo lo que pueda para que la sangre se vuelta tinta.

Soy una niña perdida en esa estrella que llamamos ciudad, buscando un qué se yo, o más bien nada. Caminando sin ton ni son, parada en cada escaparate.

Soy esa chica que se hincha a nuggets de pollo en cuanto tiene ocasión, la que no conoce dietas, ni límites. Esa chica que no sabe lo que es un ‘no’ por respuesta, y que no piensa aprenderlo nunca.

Soy yo, 
que no soy tú, 
ni tuya, 
ni quiero que seamos nosotros.

Porque vivo para mí. Para mis talones, para mi cabeza.

Vivo porque quiero, como quiero, cuando quiero. No busco nada, solo encuentro.

No busco, solo soy, y vivo

Porque la felicidad no es una meta, sino un estilo de vida.




miércoles, 10 de agosto de 2016

Zorras del mundo

Vístete lo más puta que puedas, que me encanta.



Destapa tu escote, que no quede nada para la imaginación. Deja que el viento merodee por tus pezones, y si quiere pues que acampe entre tus pechos. Que calor es lo que necesita.

La falda bien corta, a rayas sin metértelas. Pinta una sonrisa en su espalda y después un corazón con saliva.

Ríe, disfruta de cómo aquel joven se revuelve de nervios ante la cafetería. Disfruta de aquella chica que danza entre la gente, huyendo de la última preocupación que intentó ahogarla mientras dormía.

Clava miradas en traseros ajenos, en paquetes llenos. Besa lento e hiperactiva, y taconea sobre los bancos.

Desafía.

Desafía a esas miradas que desnudan, y luego una patada en sus entrañas, o en las pelotas de aquel chico que se atrevió a lanzarlas.

Responde al nombre de zorra, aunque más bien lo llamaría libre, o guerrera. Tú un tierno animal que aúlla a la luz de la luna.

Y a quien no le guste que no mire, cose bocas ancladas en la prehistoria, no dejes jamás que escapen palabras nocivas, ni que juzguen esas medias que desaparecen en una entrepierna muerta de sed.

Vive.

Lucha por cualquier corazón roto, por un cuello marcado. Y luego haz lo que las venas te pidan.
Remángate un poco más la falda. Y si quieren que observen, que mientras tú sales danzarina a la calle, otros clavarán insultos en el cogote.

Que mientras tú aprovechas tu piel joven, otros se atreverán a juzgar y a reprimirse, cuando en el fondo, desean ser también alimento de algún depredador hambriento.

Zorra te llamarán por enseñar más piel que ojos, por desfogarte en un oscuro portal.

Y te llamo guerrera. 

Porque chica, si algo me gusta de ti, es la vida que desprendes.

Esas ganas de comerte el mundo.

La capacidad de ensordecer tus oídos.

La habilidad de que por tu cuerpo resbale las opiniones de los demás.


Querida zorra, sigue así, que lo estás haciendo bien.


martes, 2 de agosto de 2016

Ya no duele, solo escuece



No sé por qué intento auto convencerme de que no te has paseado por mis sueños alguna que otra noche. 

Supongo que he estado tan rota que me da vergüenza decir que aún no estoy cosida del todo.

De vez en cuando te pienso, quizás es un “todo el tiempo”.... es difícil olvidarte, olvidarme de mi yo contigo, de ese nosotros que duró tan solo un segundo.

En un abrir y cerrar de ojos estábamos a kilómetros de distancia, sin contar las millas que se paraban nuestros cuerpos. Uno más carcomido que el otro.

Ya no duele, solo escuece, 
solo se me remueven las tripas cada vez que te imagino de la mano de esa chica que algún día llegará.

Esa imagen me atormenta cada noche, mientras tú te paseas por mis sueños. 

No quiero volver atrás tampoco, eso sería alterar todo lo que tiene que pasar. Y si pasa algo que pase, sin barreras ni piedras con las que tropezar.

Solo necesito un poco de tiempo, 
dame un poco más de tiempo y prometo estar entera de nuevo,
quizás alguna cicatriz en mi abdomen, 

pero qué más da.

Necesito que mires y me digas que el adiós no fue un error, que fue la mejor decisión de tu vida.

Lo necesito,

Así, sin anestesia,


Que duela.



jueves, 30 de junio de 2016

XXX


Estaba nervioso, los músculos tensos y agarrotados.

Ella gateaba por la habitación mientras le miraba con sus ojos azul celeste.  Se relamió los labios y comenzó a acariciarle la entrepierna.

Y más tenso que estaba. La piel se le puso de gallina en el momento en que la chica hincó sus dientes en su cuello. Y los jadeos invadieron el cuarto.

Se retiró sus cabellos cobrizos de la cara y le besó insistentemente el torso, descendiendo.

Y vaya.

La ventana se empañó, ambos sudaban, inundaron el sofá con cada gota que brotaba de sus cuerpos.

Y el calor les ahogó.
Pero no les importaba.

El joven la azotó un par de veces el culo y ésta le miró de nuevo con picardía. Hizo un gesto de placer y continuó moviendo sus caderas.

No había sábanas.
El tiempo se paró.
Llevaban mucho tiempo queriendo vivir ese momento.

La chica se relamió los dedos y se limpió la saliva de sus labios.  Él se limitó a mirarla. Era sucia como el carbón, y cuánto le gustaba.

La escena acabó con el último grito.

Y ella se quedó dormida.

Ante la mirada de aquel joven.

Que solo deseaba volver a sentirse dentro de ella.




viernes, 20 de mayo de 2016

Maya



Maya no está cansada
Qué raro en ella.
Cuánto han cambiado las cosas desde aquel oscuro diciembre.

Maya quiere comer,
las tripas la apuñalan,
y le lloran,
y le piden que introduzca algo en ellas...

...polvo, huesos,
un poco de suspiros y pensamientos prohibidos.

Que las llene de morbo y
de pasión,
Que deje que los pies la guíen.

Pero Maya no quiere.

Tampoco quiere dormir.

Necesita un paseo por la playa,
necesita ser abofeteada por el tiempo,
y por el viento,
ese que levantaba su falda junto antes del primer beso,
mientras tú acariciabas su entrepierna,
y lamías su cuello.

Maya ha dejado todo eso atrás y hoy danza por los tejados,
en busca de esos gatos de mirada penetrante,
Porque ya no hay nadie que la atraviese

Ni el cerebro.

Maya no está cansada.
Va a seguir bailando sobre las tejas,
por si te ve llegar desde lo lejos con la luna a cuestas.


O porque simplemente le da la puta gana.
Que seguramente sea por eso.


sábado, 16 de abril de 2016

Caos


Somos motas de polvo en esta inmensidad de universo,
¿Le importa a alguien que La Luna esté ahí? ¿Sola?

Se espera a los trenes, la cola del avión, en el McDonals, se espera a que te traigan la comida, las clases pasar, se espera a tu acompañante en el cine, a tus amigos antes de beber hasta emborrachar. 

Pero a nada más, no esperemos más, olvidamos que cuando dedicamos en alguien  nuestro tiempo estamos dando lo único que no recuperaremos jamás.

El olor a lluvia penetra mi piel, refresca mis sentidos
mis sinsentidos
para luego salir por la boca junto a mil y un insultos.
Diría tantas cosas...
pero me he quedado sin voz
de tanto sonreír
Me doy la vuelta y allí te veo:
oscuro, siniestro.
Yo lo único que quería era un cachito de luz.
Pero ya me bajaré yo la luna,
y las estrellas,
que aseguro que puedo,
que lo tengo comprobado desde hace  mucho tiempo.

Podemos perdernos en el bosque un minuto más y te quitaría la ropa a bocados, para luego dejarte marchar entre los arbustos, y yo buscar al lobo, y acabar en el suelo. Los cuentos no reflejan nada de lo que la realidad aparenta ser, y digo aparenta porque tiene doble cara.

Como las personas.

Un día más escribiendo lo que se me pasa por la cabeza. Que mejor una loca firme que una cuerda floja. Y a lo primero no me gana nadie.

"Paradla, va armada. Esos dientes son putas balas. O sonríe o dispara" Dicen.
Y es así.
Ya le metí un par de tiros al miedo, y le hice polvo.
Como nosotros.

Que somos motas en mitad de un caos
Y joder, cómo me gusta este caos.

Es una droga peculiar.




sábado, 2 de abril de 2016

Por si vuelves


Escribir ayuda a desahogarse. Dicen.
Más bien necesito un cachito de mar en el que vertir todo el agua que brota de mis pupilas.

El dolor es el resultado de unos engranajes rotos, de volver a descoserse por dentro, temblar, no respirar.Y es que a mi me falta el aire, no metafóricamente en este caso.

Que un día estas arriba y otros a más de tres metros bajo el suelo, haciendo compañía a las hormigas, esas que en estos momentos parecen más fuertes que tú.

Y ya dije en su día por qué no quería dejarme llevar, porque luego el tiempo te abofetea, y las personas se van. 

Como siempre.

Te diría tantas cosas que no entran en mi cabeza que no sé ni por donde empezar.

Tantos besos, abrazos, tantos planes y sonrisas que salieron de tu boca que hoy me parecen imposibles de creer las palabras.

Imposible.

Pero las personas como tú necesitan algo más que un yo. 

Como siempre.

Aún guardo los regalos, las fotos, todo lo que tenía para darte, todo lo planeado. Guardo muchas más cosas en el pecho, que hoy más bien es un agujero negro y yo su víctima.

Guardo todo por si decides volver.
Por si se te inundan los ojos.
Por si las mariposas que ahogaste deciden renacer.
Por si necesitas vivir junto a mi.

Porque yo lucharía aún más pero normalmente todo es cosa de dos. Y cuando uno decide atormentarse sin pedir ayuda....el otro poco puede hacer.

Voy a optar por no creer tus frases, ni ese "tú das mas". Porque cada uno tenemos maneras y maneras de demostrar las cosas, porque a mi en su día también me vinieron esos miedos. 


Voy a quedarme con tus muestras de cariño hasta días atrás, las de siempre. Porque todo ello saca a la luz más de lo que puedas imaginar.
Te guardo en mí por si decides volver.

Ojalá.


O simplemente es que yo quise y el jamás.
Que puede ser.


domingo, 27 de marzo de 2016

Caperucita se deja comer



Y dime ¿dónde se esconde la suerte? ¿Y la felicidad?

Dicen que en los amuletos, en las herraduras, en los elefantes, en los tréboles de cuatro hojas...

Si es así dame todos lo que puedas que los deshojaré uno a uno.

Dejarle desnudo, seco.

Y nos daremos cuenta de que la suerte no se mide en números, ni en plantas ni es supersticiones. La suerte es mirar a esa persona y que te atraviese por dentro, como una puñalada con sabor a besos, a felicidad, a su aroma. Con sabor a cielo, ese lugar al que te sube y del que no quiere bajarte.

En mi caso la suerte se esconde en esa comisura del labio, si si, la tuya, la derecha concretamente. Esa que parece más bien la cueva del lobo, y yo su Caperucita dispuesta a dejarse comer.

Mi felicidad se esconde en la marca que tienes en la espalda, en las cosquillas de tu cuello, en las rayitas grises de tus pupilas, en tu respiración acelerada...

La suerte es saber que ese alguien por el que te derrites incluso en invierno te buscaría hasta dentro de la tripa del lobo.

Y creo que tú lo harías, porque yo también.

La felicidad es saber que en los finales de toda historia las perdices huyen y el amor llega a su clímax en el sofá.

Bajo la mirada de ese lobo, y dragón, y bestia.



domingo, 20 de marzo de 2016

Sinsentidos (part. II)

Ya está bien de ser políticamente correctos.


Si tuviera un autobús te subiría en él,
 y encima de mí.

No sé cuándo acampaste en mi espalda,
pero pica,
el roce de tu piel contra la mía pica.
Y me encanta.

Necesito un poco
de éxtasis con hielo,
y vodka,
a ver si este nudo
que tengo en la garganta se derrite.
Como tu carne entre mis labios.

Desde hace unos días
sueño bonito,
y sucio.
No sé el cuándo ni el cómo.

No sé ni por qué baño
papel con tinta.
Prefiero mojarnos a ambos en la ducha,
en saliva.

Si fuera gato con siete vidas
sé por supuesto
que la jodería mil veces.
Porque así es nuestra naturaleza.

Donde está esa piedra del camino
que quiero darle un morreo.
Debajo de ella hay una florecilla
que lleva tu nombre.
Bueno, no.
Pero he decidido bautizarla así.

Cuando la mente se desborda
es porque tienes
mucho que decir
y no sabes cómo hacerlo.

Mientras, voto porque nos quedemos
mirando cómo la lluvia juguetea
con tus mejillas.
Mientras todo pasa,
mientras los coches aparcan,
los niños gritan,
el mar enfurece,
yo sueño.

Si fuera pez todo sería más fácil,
Dicen que ellos mueren por la boca,
y a mi eso me viene bien.

Que no me quiten lo de escribir en papel
que sino me ahogo...
en sueños,
en agua,
en ese vodka con hielo
que he pedido hace media hora.

  



miércoles, 16 de marzo de 2016

Verde oscuro casi negro


Para ti querido humano.

Hace poco vi un pequeño hierbajo intentar abrirse paso en mitad de la Gran Vía. Poco después fue pisoteado por unos tacones de terciopelo rojo.

Hace poco vi un elefante lleno de arañazos. En el circo. Intentando mostrar a aquellos niños una sonrisa más que fingida.

Hace poco vi cómo el polvo gris asesinaba mis pulmones, y los tuyos.

Hace poco que me abandonó la esperanza. Y sí, dicen que es lo último que se pierde.... pues haz cuentas de cuántas cosas hemos de haber perdido desde entonces.

Estampando la gran bola azul contra el cristal, ahorcándonos con nuestros actos. La gran bañera salada hoy no es más que un contenedor, el cielo se ha vuelto oscuro, el verde ha desaparecido, lo hemos hecho desaparecer.

Lo siento. He de decirte que no queda mucho tiempo, por no decir nada. Estamos ante la muerte más inesperada y esperada al mismo tiempo. Parecemos masocas, cavando la tumba de nuestro propio funeral.

Nos estamos auto destruyendo, matando la gran bola azul que nos vio crecer.

Mamá podríamos llamarla... ¿Matarías a mamá?

Nuestros valores se han podrido. Ahora importa más llevar pieles por ropa que cuidar la de la Tierra, esa que pisas.

Animales, ¿y a vosotros qué os voy a decir?.  Sois torturados, asesinados, ridiculizados, encerrados, experimentos....y luego que digan que el ser humano es inteligente. Llevo pensando mucho tiempo que somos seguramente la especie más imbécil que ha visto el universo.

Los terroristas verdes.

Ya me dirás cómo reaccionas cuando les cuentes a tus hijos que el final de La Sirenita fue acabar ahogada en petróleo, que Dumbo fue maltratado en las ferias, que Bambi acabó como trofeo en la pared de algún cazador...

Verde esperanza, decían, dicen. Y tienen razón, por eso aquí nos falta. Tanto el color como el significado. Bueno, más bien nos faltan vidas, o que digo, 

nos falta cerebro.

Quizás también se ahogó en petróleo. Junto a Ariel.

O simplemente no nacimos con él. Es lo más probable.

No habrá cosa más bonita que poder dar la vuelta al mundo. Mundo, esa esfera tan perfectamente perfecta. Y nosotros dentro de ella. Los diablos de sus peores pesadillas.


Reflexiones verdes. O negras. Más bien negras.

jueves, 10 de marzo de 2016

Corazón-hada


Afirmo y confieso que he venido para quedarme, ya me explicarás dentro de un rato por qué narices mi cama sigue oliendo a ti, por qué tenemos ganas de comernos a bocados, de rebañar el plato aun habiendo desayunado.

Prometo no prometer, sino cumplir y hacer, te advierto que se me da bastante bien, pero no me mires, por favor no me mires que sino no me concentro, o sí, quizás lo haga un poco, lo de observarte digo, inhalar tu aroma que ha decidido dormir en mi almohada.

No llevo ni unos segundos sin verte y ya te echo de menos. Eso me da miedo, admito que sí. En el fondo, cuando sonríes al pensar en alguien  le estás dando la capacidad de destruirte.

Quiero ser contigo, por y para tí, que tú seas conmigo, que te pique la curiosidad de saber cuantos lunares tengo, ¡Bailemos bajo los charcos! Te prometo... ah no, que prometí no prometerte.

Pídeme cinco minutos a tu lado que te daré más de lo que necesites.Y sí, a veces creo que he tenido  suerte, un hada corazón o una corazón-hada.

Respira y cierra los ojos, y cometamos errores. Equivoquémonos, sin olvidar de dónde venimos, sin olvidar nuestra esencia, la razón por la que tiemblas al verme, el motivo por el que siempre me han paralizado esos ojos azules.

Tú y yo somos domingos. Somos domingos porque los domingos nos volvemos bolitas acurrucadas en el sofá buscando paz. Y eso hacemos, la guerra pero a nuestra manera.




viernes, 4 de marzo de 2016

Licántropa


Licántropa de noche, tigresa de día.

Los ojos pardos le atormentaban cada noche, aparecía siempre entre sus pesadillas más bonitas y sus sueños más oscuros, aullando a la luna.

Loba y vampiresa, tantos motes tenía que apenas podía articular palabra al verla. Imponía, le ponía, la piel se le erizaba con solo escuchar su respiración, sentía sus uñas anclarse al cuello, su lengua húmeda recorrer la espalda.

Las copas de los árboles bailaban al son de su voz, penetrante y seca, dulce y amarga, firme, imponía, sentía el tembleque de piernas cada vez que aquella chica se acercaba.

Terremoto, chica torbellino, capaz de dar la vuelta al mundo, de romper cadenas, leona salvaje.

Su risa era como un aullido, rezaba a las estrellas, deseaba esconderse entre las sábanas, y él con ella, juguetear un poco con los dientes, arañar y ser mordido.

Aquella noche estaba tan radiante como siempre. Se abalanzó sobre él, el calor empezó a quemar, las ganas, los suspiros, los gemidos, empotrarse contra la pared, caer al suelo, los besos robados.

Licántropa de noche, tigresa de día, nadie la pararía. Le dejó dormido entre cojines y desapareció entre la noche. Ella sonriendo, mordiéndose el labio, recolocándose el sujetador, él envuelto en saliva y arañazos.


Aullando a la luna, hija de estrellas, loba por siempre.

Con hambre.

Mucha hambre.


domingo, 14 de febrero de 2016

Valentín, yo te margino


Yo margino a San Valentín. 

Sí, y a todas esas personas a las que les importa más que el día a día. Prefiero los 5 de septiembre, o los 14 de julio, tal vez un 3 de enero, o el día de mi cumpleaños. Sí, prefiero todas aquellas fechas que no tengan nada que ver con el amor y por ello éste se haga más especial. 

Me gusta sentirme especial, supongo que a ti también ¿no?, te aseguro que un 11 de marzo no todo el mundo regala flores, un 4 de octubre no todo el mundo sale a cenar, un 25 de agosto no todo el mundo se besa.

Odio las rosas, y más de una chica a la que hoy se las habrán regalado ODIA LAS ROSAS, gilipollas. Son mejores los tulipanes amarillos, las margaritas azules, una simple hoja del árbol.

Quiero que me quieras pero todos los días del año, sé que es una frase típica pero en realidad es lo que todos estamos pensando, por la noche, por el día, recién comidos, antes de irnos a dormir, en vacaciones, entre el ajetreo, a más de mil kilómetros, a dos centímetros....

Me gustan más las fechas inesperadas, las sorpresas sin razón, los sin motivos.

No quiero bombones, que luego me vuelvo adicta al chocolate. Quiero una pizza, con forma redonda a ser posible, una hamburguesa, atravesar pasos de cebra a zancadas.

No me gusta San Valentín, nunca lo he celebrado, siempre me he negado. Me da pena que la gente lo valore más que los besos a escondidas, solo me hace pensar que las personas están vacías, que no saben lo que es sentir.

Regálame sueños y días, palabras y silencios. No soy materialista, regálame deseos imposibles, canciones, caricias. No quiero rosas, nunca me han gustado.

No necesito un 14 de febrero en mi vida para sentirme llena.

"Valentín, yo te margino. Como si te llamas Pedro o Pepe, como si Cupido me odia de por vida, yo te margino, te haré bullying" 

Eso no se hace, no está bien aparecer un día al año.
Celebra el amor. Sí. Pero todos los días del resto de tu vida.

Pdt: El 14 de febrero es el día del amor, nunca especificaron de qué tipo. Yo amo todos los días, a mi familia, a mis amigos, la comida, el aire. 
YO AMO, SIEMPRE.




miércoles, 3 de febrero de 2016

Sinsentidos (part.I)



Cuando no puedas más mírame a los ojos, cuando sientas que la tierra tiembla cógeme de la mano, cuando te ahogue tanto bullicio susurrarme, creo que puedo entenderte.

Ya sé donde quedaron todos los libros, en el metro, los domingos a las 8:26 de la mañana. Ya sé donde fueron a parar todas aquellas sonrisas espontáneas, a los patios de los colegios, entre algún que otro niño travieso.

Prometí darle algún sentido a mis palabras pero sin duda parecen más estupideces que cosas coherentes. Escribo para explotar, exploto porque escribo, de felicidad, de rabia, ya no sé ni en que mundo vivimos, ni en qué calle aplasté mi última colilla.

Vomitando palabras desde 1996 decían, y dicen. Si algo se me da bien es poder plasmar mis adentros en un folio, otra cosa es que se pueda entender, o leer, me da igual sinceramente, me siento tan llena y fuerte que ni una bala conseguiría atravesarme el pecho.

Me considero alguien que vive más fuera que dentro, me refiero a la mente, me gusta imaginar cosas que sé que jamás ocurrirán, o que deseo que ocurran alguna vez. Admito que me gusta jugar, no al parchís precisamente. Amo el boca boca, y mucho más si se tratan de tus labios. Cuando no puedas respirar acércate a mí, que ya veremos como lo arreglamos. Siempre dije que soy una chica fría, pero sin duda toda temperatura que baja sube alguna vez.

El metro sigue vacío y yo aún tarareo la última canción que escuché antes de irme a la cama, con el paso firme salto de asiento en asiento, y me caigo, y tropiezo y vuelvo a levantarme.

Estoy tan llena y firme por dentro que ni el golpe más profundo podría conmigo. Dicen que se llama sentirse viva, y fuerte, y serena...confiar en ti. Tal vez tengan razón, qué bonito es esto, el poder mirar de lejos y ver.

No sé si mis palabras tienen sentido alguno, me da igual la verdad.

Exploto porque escribo, escribo para poder explotar. Y no hay más.




sábado, 16 de enero de 2016

La "x" lleva tu nombre, la ecuación perfecta



<< Pero me mintieron, todos los profesores me mintieron. Las incógnitas tenían su fórmula para despejarla y ya fuese más fácil o más dificil hallabas la solución. Incluso con esas que no tenían o esas otras que tenían más de una. Lo que no me dijeron es que también hay incógnitas de carne y hueso. Incógnitas como tú >>

Tienes la capacidad de controlar el tiempo, volver los segundos horas o simplemente parar los inviernos. Necesitaba a alguien así, alguien a quien le importara un bledo el reloj, el calendario, los números....

Nunca fui buena en matemáticas, reconozco que de ser por mí ninguna ecuación habría invadido mi vida. Pero el verte provoca una incógnita en mi estómago que ni yo sé hallar, la "x", la "y", logaritmo de tí.

Supongo que quizás ahora las cifras empiezan a estar más presentes en mi vida desde que te vi, contar tus pestañas, las pecas de tu espalda, los minutos a solas, la cantidad de sonrisas que consigues sacarme, el número de pasos que damos al caminar por Madrid.

Y si en su día odié todo lo que tenía que ver con los números he de decir que empiezan a gustarme un poco más, dibujar un infinito en tus ojos, descifrar el sistema, tu cuerpo  un eje de perfectas coordenadas...

Incluso los problemas, quiero hallar la solución a tus problemas. No aquellos en los que Pablito compraba 7 kilos de naranjas, quiero ir más allá, calcular el área de tu corazón para ver si puedo caber dentro, conseguir descifrar si nuestras raíces son exactas.

Necesitamos más números en nuestras vidas, pero no fechas, la vida se vive más en momentos, en saber cuantas veces me acariciaste antes de quedarme dormida....y necesitamos tiempo, mucho más, no sé si alguien se lo está tragando o es cierto eso que dicen de que "vuela" cuando se está bien.

Roba tiempo que yo robaré números para poder calcular cuánto me dejas pasar a tu lado, y para descifrar la ecuación, ésa que lleva escrita tu nombre en el enunciado.Ah, y una última cosa, dime los metros cuadrados de tu corazón, necesito saber si quepo dentro, que creo que sí.

Nuca fui buena en mates, pero sé descifrarte.