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jueves, 29 de diciembre de 2016

Querido 2017:



Hola 2017, ni me conoces ni te conozco; de hecho, aún ni has nacido, pero así será tu primer día: nacerás entre uvas, brindis y abrazos. Seguirás con una fiesta increíble de la que nos haremos adictos y la posterior “resaca del año”; entre todo esto, te habrán pedido que cumplas deseos, “que lo mejor del 2016 sea lo peor del 2017” y tópicos así que escupe la gente.

Tranquilo, ya sé que te estamos pidiendo y exigiendo de todo. Pero por mi parte no te preocupes, no es mi idea pedirte nada… Verás, lo que yo pretendo es presentarme, conocernos para llevarnos genial y saber si podemos ir de la mano, que tú y yo nos entendamos adecuadamente. Llegarás a mi vida sin preguntar y yo viviré dentro de ti durante 365 días. Creo que es tiempo suficiente para forjar una buena amistad.

Seguro que no todos los días serán buenos y habrá algunos que te odiaré o te querré olvidar. Pero 2016 se fue, como se van algunas personas con él dejando momentos, palabras y recuerdos; y con un presente que afrontar con todo lo aprendido. Entre tú y yo intentaremos que cada día sea productivo, y con esto me refiero a hacer lo que nos apetezca, compartiendo y haciendo felices a los demás, porque la felicidad, si no es compartida, carece de sentido.

Precisamente, el sentido de tu vida es ser un año bien recordado, y yo quiero recordarte como un buen año. En nuestra relación, quiero poder estar segura de ser quien soy, quien quiero ser y lo que quiero hacer. No todo dependerá de ti, probablemente, y esto es lo mejor de todo, ya que las decisiones recaerán en mi, por ello haré que no te arrepientas de llevarme contigo, porque sé que todo lo que vendrá será magnífico e irrepetible.

A ti, quiero verte radiante, que ni la lluvia ni los días fríos me quiten la capacidad de querer hacer las cosas bien, que cada día esté más contento de haberte conocido. No quiero que haya días para olvidar, sino que cada día intente ser mejor, y en los que no se pueda, que sirvan de lección. Cada uno de tus 365 días servirán de algo, apreciaré contigo todo lo que me tengas preparado, las personas que cruces en mi camino y los retos que tenga que afrontar.

Para ello, intentaré llevar una vida sana, pero sin pasarme, que para mi es tan malo comer de Burguer como solo comer verde. Me preocuparé de dormir menos pero de soñar más, que me encanta. Si es necesario, enviaré bien lejos mi egoísmo e intentaré esquivar las piedras con las que ya tropecé.

Quiero elogiar más y criticar menos, no pensar en lo que puedan decir y sí en lo que pueda aportar. Quiero estar menos pendiente de un cargador y más de quien tengo delante. Quiero amueblar mi cabeza, y que llegue a pactos de no agresión con el corazón. Quiero pensar positivamente, y si hace falta, vivir más y pensar menos. No pretendo luchar contra la marea, pero sí surfear encima de sus olas.
Quiero estar seguro de lo que digo, sonreír cuando me encuentre a un desconocido, poder hablar abiertamente de todo y perder el miedo a lo que aún temo decir. 2017, quiero que me ayudes a intentar lo que con otros años no me he atrevido, quiero que tu nombre sea el principio de algo fabuloso, ser capaz de crear un “since 2017” y que perdure muchos más años. En definitiva, quiero hacerte feliz, porque solo así podré decir que me has hecho feliz.

Después de 365 días desaparecerás, como lo han hecho los otros años y darás paso a algo igual o mejor que tú, porque este es nuestro pacto y deseo compartido. Si tú y yo nos llevamos bien, se te recordará como una inolvidable parada en este camino que llamamos vida.

Porque sí, 2017, contigo quiero empezar de cero, tienes que ser mejor que los anteriores, tienes que ser el mejor, y la mejor forma de que sea así es empezar con esta carta de tú a tú, en la que te aseguro que te aceptaré con tus pros y contras y me levantaré cada día con el único objetivo de ser feliz.

 Porque quiero que cuando pasen los años, te recuerde y diga: joder, ¡qué buen año pasamos juntos!


3,2,1…empieza la cuenta atrás.


lunes, 21 de noviembre de 2016

Bésame




Cómeme los miedos y vomita poesías en mi espalda.
Acaríciame como si quisieras arrancarme la ropa de un mordisco.
Atrevéte a mirarme a los ojos, sin ponerte nervioso
Bésame.
Deja que te examine de arriba abajo para después suspirar.
No tengas miedo de decirme que esa falda ajustada que llevo es tu favorita.
Quiero tocarte el pelo, agarrarte los pulmones para demostrarte que sin mi no puedes respirar.
Que quizás se te haga cuesta abajo la vida si no me ves pasar por tu ventana.
Bésame,
No dejemos que el miedo se apodere de la carne, ni del músculo ese que tenemos en el pecho.
Que aprendí a patear mis pesadillas sin darme cuenta.
No soy una cobarde, así que bésame.
Bésame porque me da igual lo que pase después,
Que si vuelves o te vas ya será cosa mía.
No quiero cobardes en mi vida.
También aprendí hace tiempo que si todo pasa es por algo,
Que si pierdo el bus es porque debería ir en bici,
Que si me caigo es porque debería estar rebozándome en los charcos.
Bésame.
No te lo voy a repetir más veces. Sé que quieres.
No dejes que la mente maquine demasiado, no dejes que las normas se te anclen a las costillas, porque no quiero cobardes en mi vida.
Dejarse llevar es una buena y bonita e idea, te digo yo que no mucha gente lo hace. Piensan demasiado, se cohíben, y yo solo quiero ahora mismo comerte el cuello.
Porque me da igual todo.
Que mis piernas bailan solas sin darles cuerda, porque solo piensan en subirse encima de ti.
Bésame, como si fuera la última vez aun sabiendo que volveremos a vernos.
Porque te tengo la comida preparada y está sobre la cama.
No quiero gente cobarde en mi vida.

Así que bésame.


lunes, 24 de octubre de 2016

El parto




Como una nana, melodía dulce que le acunaba en un suspiro. Suave, una manta de agua y el calor arropándole las entrañas. La piel de pollo  y un cosquilleo dulce hasta el dedo gordo del pie derecho. Dormía, descansaba como si nunca lo hubiera hecho, unos ojos entrecerrados y el canto de la respiración haciendo de sonajero. Calma, se movía agazapado pero ligero, sonreía tímidamente, y mientras flotando en un mar de paz.

Y de repente todo cambió. La claridad se tornó negra opaca, frío, un llanto afilado, el miedo acuchillando los tímpanos, lágrimas de acero. Dolor, mucho dolor, la presión anidando en el pecho y una explosión. Tenía miedo, oscuridad y tinieblas.

Gritos desde fuera y un llanto que desgarraba la garganta. Balas de sangre atravesándole el cuerpo, un cuello asfixiado y maltratado. La falta de aire decidió asustarle un poco más. Y de nuevo un lloro seco y acuchillado por la luz.

El temblor de su cuerpo le zarandeó varias veces, oprimiendo la cabeza y golpeándolo contra cualquier marea. Lloró, lloró mucho, lloró tanto que las cuerdas vocales querían salir de aquel infierno.

Y todo volvió a ser paz. Miles de ojos posándose sobre él y sonrisas dulces y acogedoras. Sintió algo suave arropándole, esta vez no era de agua. Un escalofrío recorrió su cuerpo y no pudo evitar llorar de nuevo. Pero la paz  y la calma se habían asentado en aquella sala dejando paso al calor maternal.

Una cuna de deseos y sus dedos enroscados. Sonrió aún sin haber movido un párpado, soltó una mueca de alivio y de hambre, se enredó un poco más en aquella manta suave y durmió hasta que los pulmones dejaron de resonar.

La chica lloró y lo abrazó fuertemente. Las piernas le temblaban y un sollozo metralleta apuntó a cada asistente. Pero allí nadie movió dedo, y aquel pequeño descansó para siempre, dejando a una madre traumada por la vida, agonizando de dolor y por las heridas, esperando a que aquel puñal que le había lanzado el destino dejara intactas sus costillas.

Y de nuevo todo fue calma y tortura, paz y guerra, pack en uno de amor y odio, de miedo y lloro. Aquellas lágrimas eran los restos de un volcán en erupción que no tan cansado fue obligado a olvidar, y a seguir.




domingo, 9 de octubre de 2016

A mi 'yo' del presente



Cuando de pequeños nos preguntaban qué queríamos ser de mayor, siempre decíamos un montón de locuras inimaginables.

Ahora voy veo un sinfín de caras serias merodeando por las calles en traje y corbata, pies con prisa en el metro, miradas perdidas hasta que suena un teléfono.

Y es que me he dado cuenta que los cerebros de la gente al crecer se vacían con los años, que esos cohetes en la cabeza ya se han apagado. Que los mayores tienen miedo a hacer el ridículo por pensar más en los demás que en ellos mismos.

Hoy en día estar en la oficina es lo correcto, no llegar tarde o dar explicaciones de tu propia vida. Que si no piensas igual te vuelves raro, que no está permitido soñar en ese vertedero de sueños que llaman ciudad.

Con lo bien que saben las ambiciones, es un sabor a fresas con nata que te acaricia la autoestima.

Por eso quiero decirle a mi yo del pasado que ha hecho bien en seguir pintando corazones en la pared, en hacer oídos sordos a todas esas barreras verbales. Que estoy orgullosa de que nunca se diera por vencida, ni cuando las piernas flaquean o las lágrimas deciden revelarse.

A mi yo del futuro le escribiría un montón de proyectos que tengo en mente y que espero que haya cumplido para entonces. Que quiero que le hayan salido arrugas de tanto reír con personas especiales, y de tanto llorar por tantas lecciones. Que quiero que cuando sea anciana pueda decir ‘hice todo lo que quise, cumplí todos mis sueños’

La vida es color, por eso le digo ahora a la chica del presente, la misma que está escribiendo estas palabras, que tinte la vida de arcoíris, que sea rebelde y que no deje que nada ni nadie la ate. Que si no hace algo que le llene jamás será feliz del todo. Por eso la vuelvo a decir que no deje de caminar hasta el final, que siga siendo esa persona que quiso ser, y que para cuando se dé cuenta, vea que ha tenido la suerte de poder llorar riendo.

Que aproveche cada segundo como si fuéramos a desaparecer mañana y que le de igual todo.

Porque la vida es luz, es respirar y cerrar los ojos, es tirarte en paracaídas sin saber donde vas a aterrizar, es adrenalina pura, es risa y llanto…
Y que para cuanto te vuelvan a preguntar ¿Qué quieres ser de mayor? Puedas decir, feliz.

Porque yo en su día dije que quería ser astronauta y hoy creo que lo he cumplido, mi mente está más en las nubes que en la cola del cine.

Porque la felicidad no es una meta, sino un estilo de vida.


¿Y tú? ¿Qué quieres ser de mayor?




Más vídeos en: Irene Jotadé


miércoles, 21 de septiembre de 2016

La chica que viaja por tus pupilas tiene más miedos que años

Tiene un nudo en la garganta que golpea con cada beso que le robas.


Esa chica dicen que se llama Maya,

por si alguna vez quieres gritar su nombre en la cama.

Viaja por entrepiernas, porque tiene miedo de enamorarse,

porque cuando piensa en su corazón de porcelana hecho añicos se tapa con el edredón los ojos,
y suspira.

Ella viaja por cada alcantarilla, por las cabezas de los turistas, por los tejados, siguiendo al barrendero que en su día se llevó sus sueños.

Dicen que esa chica se llama Maya, 

por si alguna vez gimes su nombre en la ducha.

Estornuda en cada orgasmo, luego se ríe y se va por la puerta,

porque tiene miedo,

porque no quiere que la susurren al oído, ni que después de cada polvo le acaricien la espalda.

Tiene billete de ida y vuelta,

porque no se quedará más de un día allá donde vaya,

porque dicen que es un culo inquieto que solo quiere viajar, cruzar el charco que dejaron sus lágrimas.

Creo que me dijeron que se llamaba Maya.

Por si un día decides enamorarte de ella y murmurar su nombre.

Por si quieres llevártela contigo y que luego se vaya para no volver.

La chica que merodea por tu habitación tenía más miedos que lunares.

Pero se los tragó todos con la última cerveza,

Y eso que parecía imposible.

Creo que se llama Maya,
Creo.



miércoles, 7 de septiembre de 2016

SOY

Soy fría porque el sol me hizo bullying desde las alturas.



Soy hija del capitán de los siete mares, de las siete lágrimas que derramaron un par de sirenas borrachas, intoxicadas por el ginebra antes del polvo bajo las olas.

Soy de esas chicas que quizás conozcas o que nunca llegues a conocer del todo, porque no me deje, porque lo intente pero se me anude la garganta.

Soy.
No somos.
No quiero ser contigo, 
quiero ser para mí.

Soy pequeña porque aún me río cuando veo aviones de papel cruzar la calle, porque juego en ese columpio olvidado por la edad.

Fui, soy y seré biblioteca hasta que las letras me ahoguen durmiendo. Que gritaré todo lo que pueda para que la sangre se vuelta tinta.

Soy una niña perdida en esa estrella que llamamos ciudad, buscando un qué se yo, o más bien nada. Caminando sin ton ni son, parada en cada escaparate.

Soy esa chica que se hincha a nuggets de pollo en cuanto tiene ocasión, la que no conoce dietas, ni límites. Esa chica que no sabe lo que es un ‘no’ por respuesta, y que no piensa aprenderlo nunca.

Soy yo, 
que no soy tú, 
ni tuya, 
ni quiero que seamos nosotros.

Porque vivo para mí. Para mis talones, para mi cabeza.

Vivo porque quiero, como quiero, cuando quiero. No busco nada, solo encuentro.

No busco, solo soy, y vivo

Porque la felicidad no es una meta, sino un estilo de vida.




miércoles, 10 de agosto de 2016

Zorras del mundo

Vístete lo más puta que puedas, que me encanta.



Destapa tu escote, que no quede nada para la imaginación. Deja que el viento merodee por tus pezones, y si quiere pues que acampe entre tus pechos. Que calor es lo que necesita.

La falda bien corta, a rayas sin metértelas. Pinta una sonrisa en su espalda y después un corazón con saliva.

Ríe, disfruta de cómo aquel joven se revuelve de nervios ante la cafetería. Disfruta de aquella chica que danza entre la gente, huyendo de la última preocupación que intentó ahogarla mientras dormía.

Clava miradas en traseros ajenos, en paquetes llenos. Besa lento e hiperactiva, y taconea sobre los bancos.

Desafía.

Desafía a esas miradas que desnudan, y luego una patada en sus entrañas, o en las pelotas de aquel chico que se atrevió a lanzarlas.

Responde al nombre de zorra, aunque más bien lo llamaría libre, o guerrera. Tú un tierno animal que aúlla a la luz de la luna.

Y a quien no le guste que no mire, cose bocas ancladas en la prehistoria, no dejes jamás que escapen palabras nocivas, ni que juzguen esas medias que desaparecen en una entrepierna muerta de sed.

Vive.

Lucha por cualquier corazón roto, por un cuello marcado. Y luego haz lo que las venas te pidan.
Remángate un poco más la falda. Y si quieren que observen, que mientras tú sales danzarina a la calle, otros clavarán insultos en el cogote.

Que mientras tú aprovechas tu piel joven, otros se atreverán a juzgar y a reprimirse, cuando en el fondo, desean ser también alimento de algún depredador hambriento.

Zorra te llamarán por enseñar más piel que ojos, por desfogarte en un oscuro portal.

Y te llamo guerrera. 

Porque chica, si algo me gusta de ti, es la vida que desprendes.

Esas ganas de comerte el mundo.

La capacidad de ensordecer tus oídos.

La habilidad de que por tu cuerpo resbale las opiniones de los demás.


Querida zorra, sigue así, que lo estás haciendo bien.


martes, 2 de agosto de 2016

Ya no duele, solo escuece



No sé por qué intento auto convencerme de que no te has paseado por mis sueños alguna que otra noche. 

Supongo que he estado tan rota que me da vergüenza decir que aún no estoy cosida del todo.

De vez en cuando te pienso, quizás es un “todo el tiempo”.... es difícil olvidarte, olvidarme de mi yo contigo, de ese nosotros que duró tan solo un segundo.

En un abrir y cerrar de ojos estábamos a kilómetros de distancia, sin contar las millas que se paraban nuestros cuerpos. Uno más carcomido que el otro.

Ya no duele, solo escuece, 
solo se me remueven las tripas cada vez que te imagino de la mano de esa chica que algún día llegará.

Esa imagen me atormenta cada noche, mientras tú te paseas por mis sueños. 

No quiero volver atrás tampoco, eso sería alterar todo lo que tiene que pasar. Y si pasa algo que pase, sin barreras ni piedras con las que tropezar.

Solo necesito un poco de tiempo, 
dame un poco más de tiempo y prometo estar entera de nuevo,
quizás alguna cicatriz en mi abdomen, 

pero qué más da.

Necesito que mires y me digas que el adiós no fue un error, que fue la mejor decisión de tu vida.

Lo necesito,

Así, sin anestesia,


Que duela.



sábado, 9 de julio de 2016

No te enamores de mi




Yo no creo que el amor sea algo para probar con cualquier físico, creo que se encuentra en la purpurina de las miradas que necesitan lo que a ti te sobra.

Si algo he aprendido es que el amor es aquel que sobrevive a la muerte de las mariposas, de hecho hay un estudio que dice que el pre amor dura una media de entre uno y dos años, a lo que queda se le llama amor, sino...pasas a ser otra colección de la lista de caprichos que tuviste y se pasaron de moda.

Pero creo que aún no estoy preparada para apostar por esas mariposas, por eso no quiero compromisos.

Así que no te enamores de mí, de verdad, no lo hagas.

No lo hagas porque aunque me muera de ganas de que lo sientas y  me haga sentir aunque solo sea por una puta vez algo normal, tarde o temprano lo acabaré haciendo. Mil excusas, no podré darte todo el tiempo que desearías. 

Tarde o temprano me darás a elegir y tendré que decirte adiós, aunque la verdad sea que me muera de ganas de que alguien comprenda estas líneas y me de lo que necesito.

Pero lo siento. Aprendí a amar así, por eso decidí protegerme en una ocupación constante,
porque si no inviertes tiempo en algo que te pueda romper no te romperá nunca.

Quizás eso le pasó al que me enseño a hacerlo.

Soy nocturna, no de las que se emborrachan y salen todas las noches, pero si de las que se entretienen mirando a la luna y suspiran de madrugada. Dudo que tengas ganas de un polvo a las 3 de la mañana.

Así que lo siento, por eso no te enamores de mí, no cometas el mismo error que yo hice, de verdad, es una putada.

No quiero que te enamores, no quiero compartir mi tiempo contigo, no quiero que seas mío ni yo ser tuya, no quiero que haya un 'nosotros', ni ningún tipo de vínculo que pueda hacernos llorar a largo o corto plazo.

Ahórrate demostrarme que eres el puto amo o que soy una más de tu lista, que no quiero saberlo.

Pero ¿sabes que si quiero?

Quiero magia, quiero que me vuelvas loca, que me lleves a diez mil kilómetros surcando carreteras perdidas, que suene 'Daughtry' porque es lo que tiene que sonar.

Y como buen traficante de adrenalina, quiero que seas mi droga, que me escondas el alma en el estómago y la saques de paseo en cada suspiro.

Quiero hacerte especial, y serlo para ti también, porque no soy de ir de cama en cama ni de boca en boca.

Que no, que no somos menos importantes.

No es menos importante nuestra química por no ser el amor de nuestra vida.

Prometo escucharte, abrazarte, mirarte suave y follarte, solo te pido que no me hagas daño, no me muerdas el corazón, y no intentes de mi enamorarte.

Pero sobre todo, 
sobre todas las cosas quiero ser la loca de la que te acuerdes cuando tus nietos pregunten:

Abuelo, ¿crees en la magia?

Y sí, tal vez me hagan falta los domingos en compañía, pero me sirve que seas un enamorado de la vida.

Quiero un loco, uno que me de caña, que me inspire, que me vuelva más loca o menos cuerda.

Pero cielo, no te empeñes en enamorarme, porque esta niña ya no cree en el amor. 
Aunque si quieres, puedes probar a demostrarme que no eres el capullo que creo que eres...

Y así tal vez pierda y con suerte tú acabes ganando.



C.G


jueves, 30 de junio de 2016

XXX


Estaba nervioso, los músculos tensos y agarrotados.

Ella gateaba por la habitación mientras le miraba con sus ojos azul celeste.  Se relamió los labios y comenzó a acariciarle la entrepierna.

Y más tenso que estaba. La piel se le puso de gallina en el momento en que la chica hincó sus dientes en su cuello. Y los jadeos invadieron el cuarto.

Se retiró sus cabellos cobrizos de la cara y le besó insistentemente el torso, descendiendo.

Y vaya.

La ventana se empañó, ambos sudaban, inundaron el sofá con cada gota que brotaba de sus cuerpos.

Y el calor les ahogó.
Pero no les importaba.

El joven la azotó un par de veces el culo y ésta le miró de nuevo con picardía. Hizo un gesto de placer y continuó moviendo sus caderas.

No había sábanas.
El tiempo se paró.
Llevaban mucho tiempo queriendo vivir ese momento.

La chica se relamió los dedos y se limpió la saliva de sus labios.  Él se limitó a mirarla. Era sucia como el carbón, y cuánto le gustaba.

La escena acabó con el último grito.

Y ella se quedó dormida.

Ante la mirada de aquel joven.

Que solo deseaba volver a sentirse dentro de ella.




viernes, 20 de mayo de 2016

Maya



Maya no está cansada
Qué raro en ella.
Cuánto han cambiado las cosas desde aquel oscuro diciembre.

Maya quiere comer,
las tripas la apuñalan,
y le lloran,
y le piden que introduzca algo en ellas...

...polvo, huesos,
un poco de suspiros y pensamientos prohibidos.

Que las llene de morbo y
de pasión,
Que deje que los pies la guíen.

Pero Maya no quiere.

Tampoco quiere dormir.

Necesita un paseo por la playa,
necesita ser abofeteada por el tiempo,
y por el viento,
ese que levantaba su falda junto antes del primer beso,
mientras tú acariciabas su entrepierna,
y lamías su cuello.

Maya ha dejado todo eso atrás y hoy danza por los tejados,
en busca de esos gatos de mirada penetrante,
Porque ya no hay nadie que la atraviese

Ni el cerebro.

Maya no está cansada.
Va a seguir bailando sobre las tejas,
por si te ve llegar desde lo lejos con la luna a cuestas.


O porque simplemente le da la puta gana.
Que seguramente sea por eso.


sábado, 30 de abril de 2016

Los amigos son la familia que elegimos.



Si todos los caminos llevan a Roma, ¿cómo se sale de Roma?

A veces pensamos demasiado y sentimos muy poco.

Mi abuelo siempre decía que si alguien quiere seriamente formar parte de tu vida, hará lo imposible por estar en ella.

Aunque en cierto modo perdamos entre pantallas el valor de las miradas, olvidando que cuando alguien nos dedica su tiempo, nos está regalando lo único que no recuperará jamás.

Y es que la vida son momentos ¿sabes?

Que ahora estoy aquí y mañana... mañana no lo sé. Así que quiero decirte que si alguna vez quieres algo, si quieres algo de verdad, ve a por ello sin mirar atrás, mirando al miedo de frente y a los ojos, entregándolo todo y dando el alma, sacando al niño que llevas dentro; ese que cree en los imposibles y que daría la luna por tocar una estrella.

Así que no sé que será de mi mañana, pero este sol siempre va a ser el mismo que el tuyo.

Que los amigos, son la familia que elegimos y yo te elijo a ti. Te elijo a ti por ser dueño de las arrugas que tendré en los labios de vieja; que apuesto fuerte por todos estos años a tu lado, por las noches en vela, las fiestas, las risas, los secretos y los amores del pasado, tus abrazos así porque si, sin venir a cuento ni tener por qué celebrar algo.

Y es que en este tiempo me he dado cuenta de que los pequeños detalles son los que hacen las grandes cosas.

Que tú has hecho infinito mi límite. Así que te doy las gracias por ser la única persona capaz de hacerme llorar riendo, por aparecer en mi vida con esa sonrisa loca, con ese brillo en los ojos capaz de pelearse con un millón de tsunamis.

Así que no, no sé dónde estaremos dentro de 100 años, ni se cómo se sale de Roma, no te puedo asegurar nada, pero te prometo que pase lo que pase, estés donde estés, voy a acordarme de ti toda la vida y por eso mi luna va a estar siempre contigo.

Porque tú me enseñaste a vivir cada día como el primer día del resto de mi vida

y eso,

eso no lo voy a olvidar nunca.

By: Cori Garcia

sábado, 16 de abril de 2016

Caos


Somos motas de polvo en esta inmensidad de universo,
¿Le importa a alguien que La Luna esté ahí? ¿Sola?

Se espera a los trenes, la cola del avión, en el McDonals, se espera a que te traigan la comida, las clases pasar, se espera a tu acompañante en el cine, a tus amigos antes de beber hasta emborrachar. 

Pero a nada más, no esperemos más, olvidamos que cuando dedicamos en alguien  nuestro tiempo estamos dando lo único que no recuperaremos jamás.

El olor a lluvia penetra mi piel, refresca mis sentidos
mis sinsentidos
para luego salir por la boca junto a mil y un insultos.
Diría tantas cosas...
pero me he quedado sin voz
de tanto sonreír
Me doy la vuelta y allí te veo:
oscuro, siniestro.
Yo lo único que quería era un cachito de luz.
Pero ya me bajaré yo la luna,
y las estrellas,
que aseguro que puedo,
que lo tengo comprobado desde hace  mucho tiempo.

Podemos perdernos en el bosque un minuto más y te quitaría la ropa a bocados, para luego dejarte marchar entre los arbustos, y yo buscar al lobo, y acabar en el suelo. Los cuentos no reflejan nada de lo que la realidad aparenta ser, y digo aparenta porque tiene doble cara.

Como las personas.

Un día más escribiendo lo que se me pasa por la cabeza. Que mejor una loca firme que una cuerda floja. Y a lo primero no me gana nadie.

"Paradla, va armada. Esos dientes son putas balas. O sonríe o dispara" Dicen.
Y es así.
Ya le metí un par de tiros al miedo, y le hice polvo.
Como nosotros.

Que somos motas en mitad de un caos
Y joder, cómo me gusta este caos.

Es una droga peculiar.




sábado, 2 de abril de 2016

Por si vuelves


Escribir ayuda a desahogarse. Dicen.
Más bien necesito un cachito de mar en el que vertir todo el agua que brota de mis pupilas.

El dolor es el resultado de unos engranajes rotos, de volver a descoserse por dentro, temblar, no respirar.Y es que a mi me falta el aire, no metafóricamente en este caso.

Que un día estas arriba y otros a más de tres metros bajo el suelo, haciendo compañía a las hormigas, esas que en estos momentos parecen más fuertes que tú.

Y ya dije en su día por qué no quería dejarme llevar, porque luego el tiempo te abofetea, y las personas se van. 

Como siempre.

Te diría tantas cosas que no entran en mi cabeza que no sé ni por donde empezar.

Tantos besos, abrazos, tantos planes y sonrisas que salieron de tu boca que hoy me parecen imposibles de creer las palabras.

Imposible.

Pero las personas como tú necesitan algo más que un yo. 

Como siempre.

Aún guardo los regalos, las fotos, todo lo que tenía para darte, todo lo planeado. Guardo muchas más cosas en el pecho, que hoy más bien es un agujero negro y yo su víctima.

Guardo todo por si decides volver.
Por si se te inundan los ojos.
Por si las mariposas que ahogaste deciden renacer.
Por si necesitas vivir junto a mi.

Porque yo lucharía aún más pero normalmente todo es cosa de dos. Y cuando uno decide atormentarse sin pedir ayuda....el otro poco puede hacer.

Voy a optar por no creer tus frases, ni ese "tú das mas". Porque cada uno tenemos maneras y maneras de demostrar las cosas, porque a mi en su día también me vinieron esos miedos. 


Voy a quedarme con tus muestras de cariño hasta días atrás, las de siempre. Porque todo ello saca a la luz más de lo que puedas imaginar.
Te guardo en mí por si decides volver.

Ojalá.


O simplemente es que yo quise y el jamás.
Que puede ser.


domingo, 27 de marzo de 2016

Caperucita se deja comer



Y dime ¿dónde se esconde la suerte? ¿Y la felicidad?

Dicen que en los amuletos, en las herraduras, en los elefantes, en los tréboles de cuatro hojas...

Si es así dame todos lo que puedas que los deshojaré uno a uno.

Dejarle desnudo, seco.

Y nos daremos cuenta de que la suerte no se mide en números, ni en plantas ni es supersticiones. La suerte es mirar a esa persona y que te atraviese por dentro, como una puñalada con sabor a besos, a felicidad, a su aroma. Con sabor a cielo, ese lugar al que te sube y del que no quiere bajarte.

En mi caso la suerte se esconde en esa comisura del labio, si si, la tuya, la derecha concretamente. Esa que parece más bien la cueva del lobo, y yo su Caperucita dispuesta a dejarse comer.

Mi felicidad se esconde en la marca que tienes en la espalda, en las cosquillas de tu cuello, en las rayitas grises de tus pupilas, en tu respiración acelerada...

La suerte es saber que ese alguien por el que te derrites incluso en invierno te buscaría hasta dentro de la tripa del lobo.

Y creo que tú lo harías, porque yo también.

La felicidad es saber que en los finales de toda historia las perdices huyen y el amor llega a su clímax en el sofá.

Bajo la mirada de ese lobo, y dragón, y bestia.



domingo, 20 de marzo de 2016

Sinsentidos (part. II)

Ya está bien de ser políticamente correctos.


Si tuviera un autobús te subiría en él,
 y encima de mí.

No sé cuándo acampaste en mi espalda,
pero pica,
el roce de tu piel contra la mía pica.
Y me encanta.

Necesito un poco
de éxtasis con hielo,
y vodka,
a ver si este nudo
que tengo en la garganta se derrite.
Como tu carne entre mis labios.

Desde hace unos días
sueño bonito,
y sucio.
No sé el cuándo ni el cómo.

No sé ni por qué baño
papel con tinta.
Prefiero mojarnos a ambos en la ducha,
en saliva.

Si fuera gato con siete vidas
sé por supuesto
que la jodería mil veces.
Porque así es nuestra naturaleza.

Donde está esa piedra del camino
que quiero darle un morreo.
Debajo de ella hay una florecilla
que lleva tu nombre.
Bueno, no.
Pero he decidido bautizarla así.

Cuando la mente se desborda
es porque tienes
mucho que decir
y no sabes cómo hacerlo.

Mientras, voto porque nos quedemos
mirando cómo la lluvia juguetea
con tus mejillas.
Mientras todo pasa,
mientras los coches aparcan,
los niños gritan,
el mar enfurece,
yo sueño.

Si fuera pez todo sería más fácil,
Dicen que ellos mueren por la boca,
y a mi eso me viene bien.

Que no me quiten lo de escribir en papel
que sino me ahogo...
en sueños,
en agua,
en ese vodka con hielo
que he pedido hace media hora.

  



miércoles, 16 de marzo de 2016

Verde oscuro casi negro


Para ti querido humano.

Hace poco vi un pequeño hierbajo intentar abrirse paso en mitad de la Gran Vía. Poco después fue pisoteado por unos tacones de terciopelo rojo.

Hace poco vi un elefante lleno de arañazos. En el circo. Intentando mostrar a aquellos niños una sonrisa más que fingida.

Hace poco vi cómo el polvo gris asesinaba mis pulmones, y los tuyos.

Hace poco que me abandonó la esperanza. Y sí, dicen que es lo último que se pierde.... pues haz cuentas de cuántas cosas hemos de haber perdido desde entonces.

Estampando la gran bola azul contra el cristal, ahorcándonos con nuestros actos. La gran bañera salada hoy no es más que un contenedor, el cielo se ha vuelto oscuro, el verde ha desaparecido, lo hemos hecho desaparecer.

Lo siento. He de decirte que no queda mucho tiempo, por no decir nada. Estamos ante la muerte más inesperada y esperada al mismo tiempo. Parecemos masocas, cavando la tumba de nuestro propio funeral.

Nos estamos auto destruyendo, matando la gran bola azul que nos vio crecer.

Mamá podríamos llamarla... ¿Matarías a mamá?

Nuestros valores se han podrido. Ahora importa más llevar pieles por ropa que cuidar la de la Tierra, esa que pisas.

Animales, ¿y a vosotros qué os voy a decir?.  Sois torturados, asesinados, ridiculizados, encerrados, experimentos....y luego que digan que el ser humano es inteligente. Llevo pensando mucho tiempo que somos seguramente la especie más imbécil que ha visto el universo.

Los terroristas verdes.

Ya me dirás cómo reaccionas cuando les cuentes a tus hijos que el final de La Sirenita fue acabar ahogada en petróleo, que Dumbo fue maltratado en las ferias, que Bambi acabó como trofeo en la pared de algún cazador...

Verde esperanza, decían, dicen. Y tienen razón, por eso aquí nos falta. Tanto el color como el significado. Bueno, más bien nos faltan vidas, o que digo, 

nos falta cerebro.

Quizás también se ahogó en petróleo. Junto a Ariel.

O simplemente no nacimos con él. Es lo más probable.

No habrá cosa más bonita que poder dar la vuelta al mundo. Mundo, esa esfera tan perfectamente perfecta. Y nosotros dentro de ella. Los diablos de sus peores pesadillas.


Reflexiones verdes. O negras. Más bien negras.

jueves, 10 de marzo de 2016

Corazón-hada


Afirmo y confieso que he venido para quedarme, ya me explicarás dentro de un rato por qué narices mi cama sigue oliendo a ti, por qué tenemos ganas de comernos a bocados, de rebañar el plato aun habiendo desayunado.

Prometo no prometer, sino cumplir y hacer, te advierto que se me da bastante bien, pero no me mires, por favor no me mires que sino no me concentro, o sí, quizás lo haga un poco, lo de observarte digo, inhalar tu aroma que ha decidido dormir en mi almohada.

No llevo ni unos segundos sin verte y ya te echo de menos. Eso me da miedo, admito que sí. En el fondo, cuando sonríes al pensar en alguien  le estás dando la capacidad de destruirte.

Quiero ser contigo, por y para tí, que tú seas conmigo, que te pique la curiosidad de saber cuantos lunares tengo, ¡Bailemos bajo los charcos! Te prometo... ah no, que prometí no prometerte.

Pídeme cinco minutos a tu lado que te daré más de lo que necesites.Y sí, a veces creo que he tenido  suerte, un hada corazón o una corazón-hada.

Respira y cierra los ojos, y cometamos errores. Equivoquémonos, sin olvidar de dónde venimos, sin olvidar nuestra esencia, la razón por la que tiemblas al verme, el motivo por el que siempre me han paralizado esos ojos azules.

Tú y yo somos domingos. Somos domingos porque los domingos nos volvemos bolitas acurrucadas en el sofá buscando paz. Y eso hacemos, la guerra pero a nuestra manera.




viernes, 4 de marzo de 2016

Licántropa


Licántropa de noche, tigresa de día.

Los ojos pardos le atormentaban cada noche, aparecía siempre entre sus pesadillas más bonitas y sus sueños más oscuros, aullando a la luna.

Loba y vampiresa, tantos motes tenía que apenas podía articular palabra al verla. Imponía, le ponía, la piel se le erizaba con solo escuchar su respiración, sentía sus uñas anclarse al cuello, su lengua húmeda recorrer la espalda.

Las copas de los árboles bailaban al son de su voz, penetrante y seca, dulce y amarga, firme, imponía, sentía el tembleque de piernas cada vez que aquella chica se acercaba.

Terremoto, chica torbellino, capaz de dar la vuelta al mundo, de romper cadenas, leona salvaje.

Su risa era como un aullido, rezaba a las estrellas, deseaba esconderse entre las sábanas, y él con ella, juguetear un poco con los dientes, arañar y ser mordido.

Aquella noche estaba tan radiante como siempre. Se abalanzó sobre él, el calor empezó a quemar, las ganas, los suspiros, los gemidos, empotrarse contra la pared, caer al suelo, los besos robados.

Licántropa de noche, tigresa de día, nadie la pararía. Le dejó dormido entre cojines y desapareció entre la noche. Ella sonriendo, mordiéndose el labio, recolocándose el sujetador, él envuelto en saliva y arañazos.


Aullando a la luna, hija de estrellas, loba por siempre.

Con hambre.

Mucha hambre.