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domingo, 10 de diciembre de 2017

Papá


No sabría cómo empezar a expresarme, pero gracias, eternamente agradecida.

Gracias por ser el hombre de mi vida, 
desde siempre, 
desde que abrí los ojos por primera vez y te agarré fuerte con mi mano diminuta.

Tú siempre luchando contra dragones y acunándome cuando el miedo asoma.

El único capaz de hacerme llorar riendo, de sacar lo mejor de mí y ser sol en mitad de la tormenta.

Papá, 
cuatro letras pero eso que lleva dentro es demasiado grande como para caber en una palabra, 
pero sí en el corazón.

Gracias, por enseñarme a crecer bien, 
por enfadarte cuando era necesario, 
por ser guerrero, marinero, gigante y huracán.

Cuando dicen que nadie es imprescindible en esta vida, debo gritar que se equivocan. 

Porque padre solo hay uno, 
y si ese uno se va jamás vendrá otro que le sustituya, 
dejará un hueco en el pecho, 
un vacío en el estómago que solo esas personas indispensables e irremplazables saben crear.

Papá, aunque no sea de decírtelo mucho, estaría dispuesta a bajar la Luna por ti, comprarte estrellas y pelear con quien haga falta.

Gracias por conseguir esos abrazos que paran el tiempo y las penas, 
por tratarme como princesa pero enseñarme que también soy guerrera.

Por apoyarme y aconsejarme, por ser el único hombre de mi vida que no me hará daño.

Si me preguntasen qué quiero ser de mayor les respondería con tu nombre, 
porque personas así no se encuentran en todos lados, y sí, es de admirar.

Por todo esto y mucho más,

gracias,


papá.

domingo, 26 de noviembre de 2017

No me mereces


Hola, ya estaba tardando en pasarme por aquí.
Sé que tu boca me echa de menos, que tu estómago no ha digerido mi partida y que no has encontrado casa en otros labios.
Sé que has querido olvidarme pero no puedes, que soy esa herida que no cicatriza, un remate mal cosido y que he conseguido crear un agujero negro en tu pecho que no tiene intención de cerrarse.
Pero no, no pienso volver. Pero te advierto que esta nómada no se irá de tu cabeza hasta que la culpa se coma hasta las sábanas.
No se le puede cortar las alas al viento, tampoco a mi, que te di hasta los domingos y las ganas de revolucionar la primavera.
Maldito amor fantasma, ese que se escapaba de tu boca cada dos por tres, al que yo le sabía  a poco, y ahora llora en cualquiera esquina gritando mi nombre.
No me mereces, ni tampoco me merecías el día que me comiste los miedos. Y ahora que ves que el invierno llega, que el frío te ahoga y que no te sacia ninguna boca, vienes prometiendo castillos de papel, palabras torcidas y rosas muertas.
Ahora que me ha llevado la marea te das cuenta que lo que se pierde pocas veces se vuelve a ganar.
Te advierto que no pienso regresar a tus brazos, porque necesito a alguien que me necesite incluso a oscuras, alguien con quien los lunes sean menos dolorosos y que me haga querer la guerra para encontrar la paz bajo su lengua.
Ya estaba tardando en pasarme por aquí, pero no para hacer tus sueños realidad, para que aprendas a que los diamantes no se rompen, que dejo huella aunque no quieras, que no eres para tanto ni yo para tan poco.
Ojalá el invierno te hiele el corazón, para que la primavera vuelva con el amor a cuestas pero no de mi mano.

Porque no me mereces, ni ayer, ni nunca me merecerás.


lunes, 6 de noviembre de 2017

El día que te fuiste


Las presentaciones sobran, pero te daré una pista: soy esa chica a la que le rompiste el corazón, que jugando o no, lo hiciste añicos, y eso que nunca fue de hielo…hasta ahora.

Enero llegó sin avisar, tus buenos días se volvieron más fríos que el invierno, y así, sin darnos cuenta, eras polvo y yo viento, con la diferencia de que ni yo te arrastraba ni tú te dejabas llevar.

Creí haberlo sido todo, 
pero al igual que llega, el amor también se va, 
sin dejar una nota en la puerta y tú pidiendo a gritos su regreso.

El día que te fuiste llovió a mares en mi pecho. 
Nos dijimos tanto que creímos habérnoslo dicho todo, y una vez más nos equivocamos.

Siempre quise que me comieras el corazón despacio. Y que tu música me llenase de nuevo de aire los pulmones.

Respirarte fuerte, robarte el aliento con un beso de precisión quirúrgica. 
Agárrarte a mis vértebras, que pudieras usar mis costillas para escalar el romántico ambiente de aquellas noches en vela, aquellas en  las que teníamos prohibido de todo menos cerrar los ojos si no era para soñar despiertos….

Siempre lo quise, y basta que lo desees con todas tus fuerzas para que no vuelva nunca más.

Han pasado muchas cosas desde entonces, desde aquel mes frío de enero. 

Hemos cambiado los dos, y bastante... 
Pero una persona no cambia por si sola, cambia por las cosas que le pasan, 
y es ahí cuando me doy cuenta de lo que de verdad es importante, 
por lo que debo luchar, 
por lo que debo sonreir, 
y lo que debo dejar que cure el tiempo.

Como dijo Bob Marley, yo no era perfecta, ni tampoco lo eres, nunca lo seremos, pero si alguna vez fui capaz de hacerte reir, pensar dos veces, si admití ser humana y cometer errores…. no debiste dejarme ir.

El día que te fuiste me invadió de todo menos la alegría. 
Y ahora te miro desde mi ventana, un invierno más y trece mil quinientas noches sin dormir.


Cuántas cosas han cambiado desde entonces. 
Entre ellas yo, 
que de princesa poco y como guerrera la mejor. 

lunes, 23 de octubre de 2017

A mi 'yo' del futuro (el mensaje más sincero)


Siéntate que tenemos que hablar. 
Porque quiero leerte esa lista infinita de sueños que creaste antes de comenzar a crecer, esa que ni en el país de nunca jamas deja de existir.

Sabes quien soy yo, pero yo no sé quien eres tú. Se que llevas mi nombre, que naciste en invierno y que quieras o no nos parecemos más de lo que piensas, o eso creo.

No sé cuanto reíste ni cuanto lloraste en todo este tiempo que nos distancia, 
no sé si te has cambiado el color de pelo o si ya no vives en la misma calle que siempre. 
Simplemente no lo sé, y por eso quiero leerle, a la chica del futuro, la misma que está escuchando esto, todas las ambiciones que devoraron tu estómago en el pasado, y que seguramente que haya cumplido.

Que no sé quien ha desaparecido de tu vida pero me jugaría el cuello a que los que han venido después no han tenido nada que envidiar al pasado. 
O sí, recuerda que hablo sin saber. 
Y no. No me adelantes nada.

Ojalá seas feliz, y hayas hecho feliz a los demás con esa manera que tienes de hacer sentir bien, 
que hayas luchado por lo que has querido y que los ‘jamás’ nunca hayan invadido tu cuarto.

No sé si te habrán roto e corazón, 
y si lo han hecho estoy segura que ahora brillas más que nunca, 
que las perseidas a tu lado no son ni una llama, 
que no estás aquí de paso.

Espero que hayas sonreído hasta cuando llueven los problemas, çque tengas a tu lado a quien te quiera y que tengas amor para rato. 

Ojalá te hayas enamorado, 
porque cuando te enamoras se te ponen los ojos un poco más verdosos de lo habitual, 
y eso vicia.

Que hayas cumplido todos y cada uno de tus propósitos en la vida, y si no lo has hecho que no sea por no haber luchado con garras y dientes. 

Y que hayas llorado, 
de rabia, 
tristeza,
felicidad, 
porque es esa manera que tienes tú de sacar lo que llevas dentro para que no se haga tifón.

Quiero que te quieras de todas las formas posibles y en todos los idiomas, 
que crezcas, que vivas, que no te de miedo el ‘y si’…..

Ojalá no hayas cambiado y si lo has hecho que aún guardes tu esencia, 
ojalá no hayas dejado nunca de escribir, porque eso te hace sentir viva.

Querido yo del futuro, solo quería saludarte, 
presentarme una vez más ante ti, recordarte que una vez tuviste sueños 
y que ojalá aún sueñes despierta.

Que nunca es tarde, y que si es tarde, lo bueno se hace esperar.

Querido yo del futuro, sea lo que sea que hayas hecho, gracias.




lunes, 16 de octubre de 2017

Lo que nunca me atreví a decirte


Tengo los nervios encerrados en el armario porque ya se han apoderado de mi bastantes veces.

La lengua me tiembla, mis labios dudan y la voz no sé si saldrá tal y como quiero, y menos aún las palabras.

Recuerdo cuando para ti era la única persona capaz de callar a los lobos de tu estómago, que me merendabas encima de la mesa y después presumías de menú en sueños. No me olvido de esas noches en las que nos amábamos tanto que era difícil distinguirnos de las sábanas.

Y aquí seguimos, igual que siempre, que me sigues mirando mientras te tiemblan las piernas, que no se sabe si esto cambiará alguna vez.

Por algo odio el tiempo, siempre está la duda de  con qué te sorprenderá a la vuelta de la esquina ese maldito necio.

Así que aprovecho para decirte todo lo que en sus día no te dije, lo que no me atrevo a contarte ni con los ojos cerrados, ni tú dormido, eso que se me anuda en el cuello y me frena el corazón.

Tengo el vicio de hacer todo de golpe, de que me dé igual lo que pase después.

Y ahora, la adrenalina me consume porque me he dado cuenta de que lo intentaría por ti cien o hasta mil veces si hiciera falta, te pediría unos segundos de tu vida, hasta incluso te afirmaría lo evidente, que te quiero sin pensar en lo que vendrá después.

Te quiero en silencio porque no encuentro otra forma de hacerlo sin que se me note demasiado, porque perdí el sentido de la valentía en el camino, porque tengo miedo a tenerte y después perderte sin más.

Voy a capturar nuestra historia en tan solo un segundo para guardarla en mi álbum de recuerdos por si decides salir por la puerta.

Una vez me contaron que el amor iba en un pack, dos por uno, dolor y felicidad por amor. Difícil elección para aquellos que lo temen.

Aquellos como yo, pero que cuando encuentran a personas como tú, se les forma una sonrisa en la cara y les da igual el sufrimiento.

Quiero ser  solo tuya todo el tiempo que nos permitan y sobre todo y más importante, dime que a pesar de todo, por mucho que pasen los años seré algo en tu vida.


Que ojalá después de decirte esto me vengas, me mires, me sonrías y digas que tú también me necesitas. 

lunes, 2 de octubre de 2017

¿Crees en el destino?



¿Crees en el destino?
Yo no.

Cuenta la leyenda que todos y cada uno de nosotros tenemos un final escrito, un camino predeterminado y un número de personas concretas que se pasarán por nuestra vida.

Cuenta la leyenda que aquellos destinados a conocerse están conectadas por un hilo rojo que se estirará hasta el infinito pero que nunca llegará a romperse.

Pero que no le cuenten cuentos a quien sueña despierta.

Por eso me atrevo a decir que no creo en las cosas pre escritas, más bien me parece que todo pasa porque uno se concentra tanto y empeña en que pasen así.

Me gustan las casualidades, lo inesperado, que no tengas que dar explicaciones a la vida por cagarla más de una vez o salirte de la carretera, que los amores predestinados son los padres, que nadie está aquí de paso.

Todo pasa porque sí, porque cuando alguien llora otros están riendo, cuando alguien se enamora otros están sufriendo por amor, pero que no me digan que tengo una etiqueta clavada en la espalda, que no me digan que nadie decide por mí.

Cuenta la leyenda que hasta lo más insignificante puede cambiarte la vida en su segundo, que un día estás abajo y de nuevo vuelves a subir, que los giros de 180 grados son adictivos solo porque tú quieres que así sean.

Y sí, seguro que os preguntaréis por qué pasan algunas cosas que pasan. Y yo no tengo la respuesta, si la tuviera sería porque tengo el manual de instrucciones sobre mis hombros, y prefiero improvisar riendo.

¿Crees en el destino?

Yo no. Creo en mí, en ti, en que del esfuerzo se saca la gloria, que todo cambia, desaparecen vuelve a aparecer.

Creo que el amor es la cosa, pro llamarlo de alguna forma, más impredecible de todos. Así que no me cuenten historias en las que algo está destinado a pasar. Porque luego estoy yo. Que rompo esquemas, hilos rojos y por qués.

Que nadie te diga que eso pasa porque tiene que pasar, que estamos aquí para algo más que caminar con los ojos vendados.



lunes, 18 de septiembre de 2017

Gracias a ti (Especial 50k)


Las mejores ecuaciones se descubren partiendo de cero, igual pasa con las personas (Paula González)

Me di cuenta que todos somos especiales de alguna forma (Natalia)

Yo era atea, hasta que me sonreíste y no supe a quién agradecer. (Alba Valderrama) 

Porque no siento esa chispa al besarte, sino toda la central eléctrica. (Twentysix)

Porque sin la oscuridad, la luz es ridícula. (Gerardo Coronil Cantero)

Quiero para el tiempo contigo a ritmo de carcajada (María Victoria Ponce Bordón)

Mirarte y darme cuenta que cada sonrisa es un huracán...(Ambar Almonte)

Y os aviso, que nadie se prive de la octava maravilla del mundo que supone ser su boca. (Camila Oliva)

Tú y esa picardía tuya que me tienta a pecar,
 me amarra, me llena, me llama, me encanta. (Daniela Castro Vizcaíno)

Como cuando coges la copa y retumbas tu risa en ella (Anónimo)

Porque cuando estás conmigo los miedos se disfrazan de ‘te quieros’ (Elisa Bustos) 

Y en ese momento, al volver a mirarte a los ojos, me di cuenta que cuando nos besábamos, en realidad buscábamos juntar nuestras almas. (Pilar Soto)

Me he acabado enamorando de tu forma de convertirte siempre en todos mis puntos de partida y ser aun así todos mis destinos. (Luu)

Sin embargo, no era necesario cortarle las espinas a las rosas para poder amarlas sin salir perjudicado (Alba García Ferrín)

Estaba claro; No iba a funcionar, Tú me llamabas pequeña, Yo siempre me creí una gran mujer. (Laura Pérez)

No seré lo que quieres, pero soy más de lo que mereces.  (Belén Micheli)

Un mar de promesas rotas y susurros de papel. (Jorge Joan Ortega)

Besos sin fin,  lágrimas ahogadas; y en el desenlace final, un te quiero intermitente. (Inma García Cánovas)

­­ Y chico, que el barco se hunde y yo sigo sin querer bajarme. (Omi Diss)

No sabía que se podía extrañar tanto un lugar del que querías huir (Íngrid Rueda)

¿Qué haremos cuando lleguemos al punto en el que cualquier tiempo pasado fue mejor? (IdoiaaGineer)
¿Qué tal si volvemos, a mirarnos de frente, a respirar sobre tu almohada, o a gritar cuando haga falta? (Paula)
¿Y ahora con qué voy a soñar si he sido tan feliz despierto? (Bryan Berruecos Martínez)

Maldita manía la mía la de recordarte y matarme por dentro. Malditas ganas de seguir comiéndote a besos. (Loren r.)
A veces es llorar o que el dolor te consuma (Héctor Espinosa)

Pero he de salir a flote, sobrevolar Madrid al atardecer, crecer, sentir, seguir…. (Yurena Jiménez)

Cómete el mundo con tu risa. (Claudia Brizzi)
Pero sobre todo vive, porque cuando las arrugas puedan contigo, tendrás la vida tatuada en la piel. (Olalla R.)

Recuerda que hay que ser feliz en el camino, no al final (Antonio Javier Castaño)

Somos tan fuertes como queramos y tan débiles como nos permitamos ser. (Linda Andrade)

Solo sabes que estás en el camino correcto cuando pierdes la necesidad de mirar atrás. (Gerardo Coronil Cantero) 

El placer calla bocas (Lourdes Díaz)

Así que permítete ser tú de cabeza a pies, en inglés y chino. (Marta l.Rueda)

Solo así aprenderás a quererte, y a que te quieran. Con besos de caramelo, como tanto te gustan a ti. (David Lixx)

Y mientras escribe, lee, traza letras sinsentido, prosa o versos, llega dentro con palabras. (Carla Romina)

Que el estómago se te revuelva al escuchar mi voz. (Joana)

Poder tocar otras almas usando sólo la mía, eso es para mí la poesía (Sergio Puerta Martínez)

Solo te pido, deja vivo un pedazo de mí para creer que si podré empezar de nuevo…(Anita Moya)

Porque La felicidad es efímera, de ti depende cuanto tiempo dura. (Lucía De Los Santos)

Caer y levantarse es el único pilar fundamental del arte. (Andrea López Claros)


¡GRACIAS A TODOS Y A TODAS, TANTO A L@S QUE HABÉIS PARTICIPADO COMO A L@S QUE NO. GRACIAS A TODOS ESOS 50.000 SEGUIDORES EN YOUTUBE, SIN VOSOTR@S NO SERÍA ESTO POSIBLE!


Att: Irene Jotadé

lunes, 4 de septiembre de 2017

Todo verano tiene su historia, la mía fuiste tú.


El verano me dio tu corazón, septiembre se encargó de devorarlo.

Un junio que prometía, que saludaba desde la otra orilla con su risa habitual.

O quizás fuiste tú,
que me amarraste a tu cuello en plena hoguera,
bajo la luna,
estrellas testigo de tanta chispa, de los besos robados.

El calor no supo separarnos en ese tiempo, ni si quiera yo me atrevía a irme.
Porque todo verano tiene su historia, o eso dicen. Lo nuestro no sé si se quedó en un ‘Erase una vez’ o acabamos comiéndonos perdices, y a nosotros mismos.

Mi historia fuiste tú.

Esa piel tostada no se olvida, ni los hoyuelos que te salen al sonreír, ni los ojos verdes.
Las algas te hacían competencia, pero ni el mismísimo alcohol un 31 de agosto era capaz de hacerme olvidarte. 
Tampoco quiero.

Sería bastante idiota haberme hecho adicta a ti para después querer desintoxicarme.

Y repito que no quiero.

No sé si te besaron otras bocas, no me imagino si tus mejillas fueron de unos dientes que no son los míos.

Si de algo estoy segura es de lo que vieron las perseidas aquella noche, que tampoco quiero ponerle nombre ni apellido, que solo me importa lo que siento en el estómago cuando te ríes.

Todo verano tiene su historia. Todo el mundo tiene su propia historia, o eso me han dicho.

Las de algunos son entre las olas, ante la sombra de un abeto o en mitad de un pueblo perdido con amigos. Nosotros dos dispuestos a encontrarnos como lo hacen la espuma y la arena antes de desaparecer sin dejar rastro.

Y aquí estoy, volviendo a una rutina que me come, que me arranca cada lunar, esos que contabas antes de irte.

Y tal y como vino, septiembre también se va, 
y octubre y todo un año.

Lo único que se aferra a mi pecho es tu olor a vainilla y las ganas de besarte un poquito más.


Todo verano tiene su historia. La mía lleva tu nombre tatuado en la piel.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.

lunes, 21 de agosto de 2017

¿Y si te enamoras de mí?



¿Y si te enamoras de mí?

¿Y si te dejas llevar por mi piel?

Y si me visitas cada mañana en la cocina mientras preparo mi Nesquik diario, que el café no me gusta.

Si te viciases a mí te invadiría la incertidumbre, los días improvisados y el roce de mis pies fríos bajo las sabanas.

Te cocinaría tortilla de patata para cena, después te comería a bocados, a besos y a versos
Si te hicieras adicto a mi colonia perfumaría hasta tus sueños con ella, te llevaría a bailar un Valls y una Samba a medianoche para después recorrer Madrid a zancadas.

Si te enamorases de mí, los hoyuelos inundarían mis mejillas las madrugadas y las tardes. Tu corazón temblaría y sentiría un nudo en el estómago al dejarme salir por la puerta.

Correrías a por mí, a por un último adiós de despedida antes de besarme por decimocuarta vez en menos de un minuto.

Te viciarías a mis cantares en la ducha, a la manera que tengo de comer e incluso a cómo me quedo dormida en el sofá viendo una película.

Sentirías que eres el rey del mundo mientras me acaricias el pelo, mientras cuentas los lunares y las pecas que no tengo.

Si te enamorases de mí, ¿tendrías miedo? Sería algo difícil de pronunciar, un choque de emociones que se volvería bomba atómica al reírme de ti, y contigo.

Terremoto de caricias en la cama y ganas de verme llorar solamente para ofrecerme tu hombro.

Si fuera tu droga te esposaría a mis tobillos, recorreríamos el mundo volando o a pie, divagaríamos sobre la luna y te compraría una estrella, para que cuando me tuvieses lejos te acordases un poco más de mí.

La carretera sería nuestra, y las flores, y mi lengua tuya, de nadie más.Seríamos dos nómadas con ganas de acampar en el pecho, yo en el tuyo y al revés…porque te haría feliz.

El brillo de los ojos no dormiría, ni la risa ni la sonrisa.

Pero sobre todo te dejaría ser tú por encima de todas las cosas, y yo sería mi yo más puro y sincero con mis más y mis menos.

Así que te lo pregunto una última vez:

¿Y si te enamoras de mí?


Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.


lunes, 7 de agosto de 2017

Palabras con sabor a ti


Sí, tal vez no sea de palabras cursis,
de ésas que se te pegan a la garganta para llegar al corazón.
Ya sabes que no es lo mío dejar escapar mis sentimientos de la jaula,
esos que muchos tienen a flor de piel
 recorriendo la dermis de pies a cabeza.

Pero hoy me da igual.
He conseguido comenzar a expresarme como para parar de golpe.
Sería brusco, violento, amargo....al contrario que tú,
más dulce que cualquier pastel que haya probado,
con sobredosis de azúcar y sal
que nunca viene mal para el estómago,
donde dicen que habitan mariposas con sed de tí
con ganas de comerte hasta tu parte más imperfecta.

Ah no, que tú de eso no tienes.
Que para mí eres perfectamente perfecto
y que cuando miro esos ojos color café
el brillo que reflejan me ciega completamente,
como estrellas radiantes en mitad de una noche oscura.

Y es que tus palabras alegran el día a cualquiera
por cortas o insignificantes que sean,
que no importa si son breves,
que mientras salgan de tu boca todo sabrá a gloria,
esas mariposas revoloteando en mi interior se volverán terremotos,
de los que no torturan,
de los que me hacen agarrarte las manos
y enlazar  mis dedos con los tuyos.

Y eso me encanta,
el vagar contigo por las calles
y si es necesario bailar bajo la lluvia 
mientras me susurras  palabras que hacen tiritar al corazón
que lo ponen a cien por hora,
que al mismo tiempo borran hasta su más profunda y lejana cicatriz.

Si Julieta nos viera la envidia correría por sus venas,
ella nunca tuvo la oportunidad de conocerte,
ni de tenerte,
y yo sí.

Quién me iba a decir que un buen día te ibas a fijar en alguien como yo,
que me sonreirías con picardía
provocando un nudo en mis cuerdas vocales,
que ibas a ser parte de mi vida...

Seguramente si me lo hubieran preguntado antes yo ya habría apostado por tí,
incluso en otra vida,
y es que esos besos de caramelo no se olvidan
ni cerrando los ojos, 
ni con alzheimer.

Quién me diría que ibas a estar con alguien como yo,
que tengo la cabeza del revés,
la mente en las nubes
 y el cuerpo porque lo tengo pegado al suelo que sino ya estaría volando.
Alguien con más sueños que realidades
con más defectos que virtudes

Porque eres mío y yo soy tuya,
porque de todo se aprende,
porque los recuerdos no se olvidan,
ni los momentos,
ni las palabras.

Porque he conseguido conquistarte a mi manera
y porque
sin comerlo ni beberlo
tú lo has hecho a la tuya.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.

lunes, 24 de julio de 2017

La vida es corta



Hoy me he despertado con ganas de decirte una cosa:

que las arrugas florecen como los tulipanes, 
que el tiempo va un pie por delante 
y que los relojes no se detienen, 
que no quieren pararse.

¿Quieres un consejo? Vive. Sin complejos, sin ataduras.

Cuando una puerta se cierra las ventanas se abren. Y aunque no lo creas, estás rodeado de oportunidades que nunca aprovecharás. Porque nos pasamos una vida entera preocupándonos por el ‘y si’, por el qué dirán, y al final perdemos el tren, como casi siempre haces tú.

Importan más las apariencias que la felicidad, el qué es lo correcto o qué no frente a las ganas de hacer lo que queramos. 

Así que vive, 
que nada es fácil, 
y nadie dijo que fuera a serlo.

Pero qué más da, importa lo de dentro, la mente fría y las ganas de revolucionar la primavera. 
La vida es corta, breve, se te escapa de las manos cuando cierras los ojos, así que lucha por lo que te hace feliz, por aquello que te revuelve el estómago.

Corre detrás de él, o de ella, besa lento, folla suave, con ganas, baila sobre los charcos y desafía a la luna y a la lluvia.

Ya sabes que los cobardes no me gustan, 
ni la gente negativa, 
así que sé fuerte, y ríe sin saber por qué, que no tengas que tener un motivo para sonreír al despertar, que al final estamos aquí de paso.

Aprovecha cada gota, cada cosquilla, cada viaje y cada nueva persona que aparecerá en tu vida, 
para que cuando seas viejo solo puedas decir ‘no me arrepiento de nada’

Porque no quiero a gente que cuente historias, 
quiero a gente que las viva. 

Así que vive, 
despacio, 
fuerte,  
de verdad.

Y sobre todo un consejo: vive por y para ti


Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.






lunes, 10 de julio de 2017

No eres para mí, ni yo para ti



Las tormentas ya me avisaron, que ni tus yemas delos dedos me acariciarían en verano.

Yo, mientras tanto, viví de un  sueño, de retenerte en mi habitación y esposarte a mi espalda.

Ya me advirtieron que no me mirarías como a ella, 
ni de reojo, 
que de tu boca no saldría, 
ni un te quiero, 
ni siquiera un ‘te echo de menos’.

Porque sí, porque no eres para mí,
porque soy adicta a los imposibles menos cuando te dan la espalda,
menos cuando apuñalan el corazón y desangran mis entrañas.

No soy para ti, lo supe cuando te vi con ella de la mano desde mi ventana, yo alimentándome de esperanzas hechas añicos y tu besando otras bocas.

Soy adicta a lo difícil, a pensar que podíamos ser ese nosotros que desde pequeña apunté en un diario extraviado, me vicié a tus mejillas el día que te cruzaste por mi camino, sin saber, que bajo esa camisa se escondía un amor que no era para mí.

Viviendo de burbujas que estallaron al verte pasar,
ni si quiera fuimos ni seremos ese cuento breve que estaría dispuesta a leer mil veces más.

Nada,
Nunca.

Los amores imposibles se aferran al recuerdo, te dan las buenas noches y cuando despiertas ya no están. 

Lo mismo ocurrió contigo, sin quererlo me vicié a ti desde el balcón, y qué bonitas vistas.

Y sí, llegó el día en que supe que lo nuestro no podía ser, pero no puedo evitar imaginarnos.


De amores imposibles se construye el mundo,
 y también mi corazón, 
ese que susurra en sueños tu nombre,
tu apellido 

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.



domingo, 25 de junio de 2017

A ti, que ya no estás (Carta a un ex)



No nos hace falta contar los segundos que han pasado, las risas que nos separan o las personas que nos distancian.

No lo necesito.

Fuiste pieza de mi puzzle, que ya no encaja ni a presión, que vive de sueños que ya no coinciden con los míos.

Gracias por haberme enseñado a llorar bien, fuerte, por haber bombardeado a besos mis entrañas.

Gracias por hacer que sintiera amor, ese algo que gente como tú temió alguna vez pero que  a mí me encanta.

Tú, mi travesura realizada preferida, has conseguido que aprenda a golpes, a palabras y sin libros, viéndote tartamudear, mentir, llorar o gritar.

Así, sin magia ni trucos te fuiste, o me marché yo. De aquello que construimos solo quedan los huesos y hoy somos dos extraños que no tienen el valor de mirarse a la cara.

Te odié más de una vez, otras veces pedí que volvieras arrepentido, ahora solo sonrío cuando alguien se llama como tú, después se me hace una bola en el estómago y de nuevo vivo.

Porque el tiempo pasa, las heridas cicatrizan y yo crezco, no a tu lado.

Tú, mi travesura realizada, me gusta llamarte así.

Hoy brillo más que nunca, tal vez me hiciste daño, o yo a ti, aprendí a querer sin barreras, a amar a fuego lento y a retener tu olor en mi cerebro antes de verte marchar.

Hoy te doy las gracias por haberme mostrado otro mundo que no es ni blanco ni gris, que tiene el color de tus mejillas y que, aunque ya no estés, sé que todo sigue igual.

Gracias por haberme hecho la persona que soy hoy,
y no,
no te odio, 
tampoco te tengo rencor.

Porque al fin y al cabo, al igual que alguien se enamora locamente de una persona, también tiene derecho a desenamorarse.

Sin embargo, también vengo a advertirte, que el día que me olvides por completo apareceré de nuevo en tu cabeza, porque a diferencia de ti, soy así, yo no duelo, yo marco, me quedo tatuada en tu piel y estómago y me esposas a tu pecho, queriendo o sin querer.

Simplemente gracias por todo, a ti,  Travesura realizada.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.



lunes, 19 de junio de 2017

La amistad se mide en sonrisas

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.


Llegaste a mi vida sin saberlo, sin ningún motivo, puede que lo recuerde o simplemente pasó sin más.

El tiempo puso a todo el mundo en su lugar, y tú, decidiste hacerme cosquillas desde el otro lado del sofá, decidiste quedarte a mi lado, y yo al tuyo, multiplicando por tres las alegrías y dividiendo los malos tragos por la mitad.

Hoy, un día cualquiera, un lunes cualquiera. Recuerdas quiénes se aferraron a ti y no te sueltan ni a patadas, y también los que decidieron saltarse el semáforo y mirar para otro lado.

Hay tres cosas esenciales para que se pueda sobrevivir: la comida, el agua y los verdaderos amigos.
No se necesita nada más, tan solo una mano abrazándote en los días malos, sonrisas sin saber por qué, saltar sobre la cama o una batalla de risas improvisada en mitad de la calle.

Te aseguro que una verdadera amistad es capaz de romper puentes, complejos y vencer al miedo.
El aroma que desprende hace que te revoluciones, que saltes en paracaídas, que viajes, que vivas de verdad.

Es el ingrediente secreto de una fórmula que ni siquiera yo, rodeada de vivos vivientes, soy capaz de resolver.

Se puede vivir sin muchas cosas pero no sin el amor a un amigo, porque también se ama a los amigos, porque también se llora por ellos, se ríe gracias a ellos.

Huelen a playa y tierra, a fiesta, a cuchicheos y a resacas de domingo, saben a adrenalina y se pueden tocar.

También hay gente que juró un para siempre y hoy no está, o yo no la veo. Sin embargo, sonrío y brindo por aquellos  que aprecio, y aunque algunos sean de no hace mucho tiempo, sé que seguirán ahí, a lo largo del camino.

Seguramente te salten las lágrimas porque aquí y ahora cuando te das cuenta de que la amistad no se mide por el número de saludos que das, sino por el número de sonrisas que te pueden sacar al día.

Porque hasta los lunes pueden ser buenos si te rodeas de aquellos que te hacen sentir vivo.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.




viernes, 16 de junio de 2017

Esto es para ti


Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.

Hola
¿Qué desea?
No sé a quién estoy llamando, solo quiero darle un mensaje a esa persona o a esas que en su día no supieron valorarme.
Le paso.


Hola, no sé con quién hablo, es más, prefiero no saberlo y quedarme con la intriga, que en mi imaginación revoloteen caras conocidas, pero que no llegue nunca a saber de quién es la voz al otro lado del teléfono.

Si estoy aquí y ahora hablando contigo es que no me llegaste a conocer DE VERAD.

Si lo hubieras hecho estarías hoy a mi lado, tomaríamos algo en un bar, reiríamos, nos enamoraríamos, seguiríamos con una bonita amistad, quién sabe. Estarías.

Sin embargo decidiste patear la realidad, escalar por mi autoestima y hacerte creer que era una simple roca, que no piedra en el camino, roca, que son más feas, más toscas, más duras….

Si supieras cómo ha cambiado mi vida en este tiempo te sorprenderías. Quizás pensabas que iba a estar mal, que lloraría, que me quedaría en la cama y que saquearía la nevera a mitad de la noche. No te niego que fue duro, pero río y sonrío, viajo, gusto, quiero, disfruto.

Qué pena que no supieras lo que tenías delante, y detrás, rodeándote con los brazos, qué pena que pensaras que quizás estaba demasiado gorda, o demasiad delgada, que no era lo suficientemente guapa, que era muy alta, muy baja. 

No te gustaba mi carácter, era pesada o quizás pasota, que no me quería a mi misma o que me quería demasiado. Todo eran excusas, te fuiste sin razones, con motivos falsos que ni tú te creíste.

Pero hoy solo quería decirte lo típico de ‘no sabes lo que te has perdido’, porque la vida da tantas vueltas que ahora quizás eres tú el que o la que llora. Desprendo adrenalina, valgo más que cualquier báscula, me miro al espejo y brillo, tengo a los que merecen la pena…..

Si estoy hablando contigo es que tú no supiste valorarme, y ahora eres a quien le come la rabia….pero chico, o chica, ya es demasiado tarde.

Solo quería repetirte que estoy bien, verdaderamente bien, y si no lo estoy del todo, créeme que lo estaré, eso que no te quepa duda.

¿Desea hablar con alguien más?
Sí.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.




jueves, 15 de junio de 2017

Kilómetro 'pero'

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.


Tengo sueños que vuelan en clase turista y que tiene complejo de avión con tal de ver desde las alturas.

Punto y seguido, adiós a los frenos, ni siquiera los kilómetros les asfixian.

Kilómetro pero, números que se dan la mano y que separan miradas que queman, y también sueños, y metas.

Supuestamente  las ganas pegan palizas a la distancia, crean puentes invisibles sobre las olas y se atreven a cruzar hasta Las Bermudas.

Kilómetros que duelen y  acobardan, carreteras que asesinaron amores y vidas de papel.

Dicen estamos conectados a cualquier otra persona del planeta con solo 5 intermediarios, eso es que quizás la distancia no es tan grande y sí nuestra cobardía. Que preferimos dar cuatro pasos y tener el mundo a nuestros pies, en lugar de cruzar la calle y subir la escalera.

Kilómetro pero, porque los kilómetros son las excusas más traicioneras que escupen las bocas. Distancia es esa palabra que reventa los tímpanos cada vez que se susurra, la Kriptonita de los cobardes, el lucifer que merodea por tu ventana.

Kilómetro pero, porque el pero es en lo primero que se piensa, que revuelve el estómago y se vomita poco después. La distancia impide besos, abrazos, sonrisas, nuevas metas, la distancia encarcela mentes creativas,  la distancia son solo cifras, que no ausencia.

Tengo sueños que tienen miedo al mar, que se suben a un maletero y o bajan hasta que los ves llorar de alegría.

Ganas, que no miedo, números, que no bozales.

Kilómetro pero, dragón y gusano, ese ‘algo’ que se morirá de celos cuando te vea en la otra orilla.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.




La "media naranja"


Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.

“Buenos días princesa…”

Espera, para el carro, escúchame a mí.

Desde que nacemos hasta que morimos nos comen la cabeza con eso de la media naranja, tu otra mitad Si, media y naranja, espero que no quieras solo conformarte con una fruta.

Supuestamente es esa persona que un día te complementa, con la que te chocarás en el pasillo , que te ayudará a recoger del suelo los apuntes que te ha tirado, esa que es tú pero en otro cuerpo, que te cuida….blablablá.

Si todo fuera tan sencillo iríamos al súper a buscar nuestro compañero de toda la vida, ¿una naranja? ¿Y encima media? Si ya que estás exprímela hasta el final, hazte un zumo si quieres, yo es que soy más de fresas.

Pero  me gusta el naranja, mi habitación en naranja, la gente se pone el pelo naranja, hay paraguas naranjas, loros, casas, coches naranjas….

Si realmente estás buscando a una persona creo que lo último que necesitas es ‘idealizar todo eso de ‘ella/el parte que te faltaba’. A ti si que te falta un tornillo.

porque te aseguro que la vida no es como el cuento de la cenicienta y que nadie te despertará a los 100 años con un morreo de película.

Y si no aparece, o tarda, ¿qué pasa? No necesitas a nadie tirando de tu corazón para ser feliz,  lo último que debes hacer es esperar cual imbécil a que esta aparezca por arte de magia, que siete enanitos os hagan la ola y las perdices pongan vuestro punto y principio a una historia duradera.
Buadj. 

Pero espera, para el carro.

De tantos millones de personas, Te digo yo que hay alguien exactamente como tú y no se encuentra en la sección de frutas, alguien que solo te querrá tanto como tú, la otra mitad que dices que necesitas.

Prepara una cita especial, pizza, pasta, como si quieres pegarte el festín de tu vida. Exprime la vida, ponte el pijama, ve al espejo y conócela. 

Te presento a tu otra mitad, esa media naranja que ni es fruta ni tiene el color de mi habitación.

Lo siento bonitas, no lo habéis conseguido.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.