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jueves, 15 de junio de 2017

Quererte hasta que duela

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.

Cuando decides vivir, en realidad lo que estás haciendo es dejar que el tiempo pase. Que pase. Y nosotros teníamos un trato, prohibírselo. Prometimos detenerlo, o por lo menos no dejarle volar.

Pero eso es imposible. Estar a tu lado hace que se revolucione. Aún más. Aquí me tienes, en carne y beso. Esperando a que me abras por dentro eso que llaman corazón, y el resto de los sentidos, que no hemos de dejarlos en la sombra.

Vengo a decirte, y a darte. Vengo a que me veas por dentro, cada órgano, cada resquicio de piel. Quédate. Léeme. Pero quédate. Prometo no defraudar.

No lo llamemos destino, no me gusta ponerle cadenas a la vida. Llamémoslo suerte. SUERTE.  De haberte conocido, de hoy poder estar aquí contigo.

No sé por dónde empezar, tengo tantas cosas que decir.  Poco a poco te me haces mayor, creces, ves la vida de otra forma, luchas por tus metas. Eso es lo que admiro de ti. Tal vez cuesta toparse con una persona tan luchadora ,decidida a hacer, y rehacer si es necesario.

A capa y espada, la guerra a nuestra manera. Porque la vida es una continua pelea, nosotros su ejército, entre las sábanas, bajo la lluvia. Sé que si me ocurre algo te tendré. Sé que si te ocurre algo me tendrás.

Ten por supuesto que he venido para quedarme.Cuanto me dejes. Dejarnos la piel.

Hasta que duela. Mejor que no duela nunca.

 Me he preguntado varias veces si debería de mirarme eso que llevo dentro que me provocas. Que no sé que es, que no sé si quiero saberlo.

nos une es quizás un pasado, el miedo a sufrir. El que nos decepcionen. Que nos descosan las entrañas. Pero de repente, me llegas tú, y es inevitable no derretirme. Rompiendo esquemas. Latiendo.

¿Qué cómo me siento? No sabría explicártelo. Mi corazón se acelera, he intentado domarle, pero no puedo. Se empeña en salirse de mi pecho, una y otra vez, y otra vez. He tenido más de una conversación con él, pero no escucha, se dejar llevar,  como el viento, como el agua.

Se ha quitado las espinas, y la coraza. El resto de mi cuerpo me delata, tiembla antes de verte, la piel de pollo,  y susurrarte al oído mil y una palabras sinsentido.

Una vez alguien me dijo que si no te esfuerzas no esperes a que te pasen cosas bonitas. Y tienen razón. Si de algo no me arrepiento es de nosotros. Al menos podemos presumir de no habernos llevado  el "y si " a la tumba. Piel de acero nos llamo.

Uno no elige quien le gusta. Bajo esta coraza de chica inerte que tengo soy extremadamente sensible, y cariñosa.

Que si la suerte  está en los tréboles de cuatro hojas dame uno que se las quitaré todas.

Dejarle seco. Porque entonces veremos que la suerte  no se mide en números, ni en amuletos, es mirar a esa persona y que te atraviese por dentro.

Los "te quiero" me parecen demasiado violentos. Es como exigir que seas de mi propiedad, a punta de pistola.

Y eso duele, porque el amor,  y todo lo que conlleva, ha de ser libre…pero te quiero


Y sí, dije quererte hasta que duela, y al final dolió.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.


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